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sábado, 24 de agosto de 2024

Un paseo en agosto

Como no tenía estudiantes para mis clases en línea esta mañana, decidí dar un paseo temprano por la mañana. Todavía el tiempo era agradable y fresco. Mientras caminaba por el río Sil, observaba atentamente el agua para ver si nadaban nutrias. Un chapoteo dio esperanzas, pero resultó ser un pez, probablemente una trucha.

Después de cruzar el puente, comencé a subir. Ahora que estamos en pleno verano, ya son pocos los pájaros que cantan, pero pude oír algunas notas vacilantes de una oropéndola entre los árboles abajo a lo largo del río. Quizás un animal joven que estaba practicando para el próximo año cuando tenga que comenzar el verdadero trabajo.

Decidí dar un paseo más largo hasta el campo de ciervos, justo encima del pueblo de Toral de Merayo. Cuando llegué al punto donde suelo hacer la última subida, me quedé en shock. En lugar de ese hermoso y empinado camino, había un cortafuegos amplio, en el que todavía se podían ver las huellas de las máquinas que habían destruido los árboles y arbustos. 

Por un momento me enfadé por tanta intervención humana en esta riqueza natural. Aunque El Pajariel está cerca de Ponferrada, la cresta está llena de animales. Incluso los lobos vienen a echar un vistazo de vez en cuando.

Pero poco a poco la ira dio paso a la comprensión. La intervención era necesaria para proteger la naturaleza, ahora que los veranos parecen ser cada vez más calurosos y secos y siempre hay locos cuya afición es quemar las laderas de las montañas.

Subí por el cortafuegos y una vez arriba, con el sol naciente a mis espaldas, tomé la foto de abajo. Bueno, a veces la destrucción crea una imagen bastante bonita.


Esta entrada se puede también ver como video: AQUÍ

martes, 18 de octubre de 2022

Animales salvajes

Son casi las nueve de la mañana del martes. Hay niebla en El Pajariel. Estoy a punto de subir por uno de mis senderos favoritos. Bonito y empinado. Llevo un palo en mi mano. Ya dos veces me había encontrado demasiado cerco a un jabalí en uno de mis paseos matutinos. Con un palo tal vez pueda mantener a distancia a una bestia tan feroz. Hace unas semanas hubo aquí una cacería de jabalíes. Creo que los cazadores mataron a muchos de ellos y los supervivientes estarán aterrorizados, por supuesto. ¿Estarán en busca de venganza? Los animales asustados son los más peligrosos. Recojo un palo un poco más grande del suelo y empiezo el ascenso.

Esto es pura vida. La niebla amortigua todos los sonidos. Hay un silencio muy profundo. Huele a otoño. Una vez arriba, donde hay un pequeño campo, veo algo que se mueve. Un corzo. El animal sale corriendo a grandes saltos, mostrándome la mancha blanca en la parte superior del trasero. El espejo, se llama en holandés. ¿Y en español? ¿También el espejo? ¿O volverán a pensar que estoy bromeando si digo que vi el espejo de un corzo? 

Este momento de contemplación es perturbado por una vibración en mi bolsillo. Recibo un mensaje de WhatsApp. Es de Ana con un enlace a un tuit de la policía (AQUÍ). Anoche andaba un oso por Ponferrada. La policía guiaba al animal hasta El Pajariel. Miro a mi alrededor. Afortunadamente puedo bajar por una pista algo más ancha. Me pregunto si el oso me habrá visto. Miro dudosamente ese bastón bastante escuálido que tengo en la mano.

Una vez salvo en casa, veo en las redes sociales que están lloviendo informes sobre el oso. La noticia también llega a El País (AQUÍ) e incluso a The Guardian (AQUÍ). La verdad es que es bastante especial. Ya estábamos acostumbrados a la proximidad de jabalíes y zorros, pero un oso en una ciudad es diferente. Los lobos tampoco están lejos. Nunca los vi a ellos mismos, pero algunas veces encontré sus excrementos peludos. Y desde luego, esa cercanía con estos animales salvajes genera discusión y crispación. ¿Cómo no?
 
Por un lado, es fantástico que estos animales deambulen por los montes. Son una muestra de que la naturaleza aquí es pura y abundante. Pueden atribuir al equilibrio natural y atraer a turistas. ¡Al safari en El Bierzo!

Por otro lado, la presencia de grandes depredadores genera problemas. Los animales infunden miedo. Los osos vienen a los árboles frutales de los pueblos, a veces buscan comida en la basura y destruyen las colmenas. La ganadería extensiva puede sufrir la presencia de los lobos. Y es precisamente el ganado vacuno suelto en la montaña o los rebaños de ovejas con pastores que en principio producen la pieza de carne de producción más circular que existe. Es una forma de vida que debemos proteger. ¿Hay que cazar los osos y los lobos? Prefiero que no. Pero tenemos que infundirlos un gran miedo a los humanos y los perros. Por mí, hay suficiente espacio para los osos y lobos. 

A través de la ventana detrás de mi ordenador veo El Pajariel y los Montes Aquilianos. Que allí andan lobos y al menos un oso, me da una sensación infantil de excitación e ilusión. ¡Es fantástico!