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miércoles, 19 de julio de 2023

Salir del armario

Es miércoles por la noche. Un debate electoral está en marcha en la televisión entre los líderes de tres partidos políticos. Habla Abascal, el líder del partido de extrema derecha Vox. Una vez más me sorprende cómo sus puntos de vista coinciden con los de los estudiantes saudíes que tuve el año pasado. Debido a que estudiaron medicina en los Países Bajos, tenían que poder escribir un ensayo en neerlandés sobre los dilemas éticos en la sanidad. En su mayoría eran musulmanes ortodoxos y por tanto, como Vox, contra el aborto, en favor de la familia tradicional, contra la eutanasia y contra la transición de género. Lo raro es que Vox pretende querer parar la islamización de la sociedad española. Pero sus puntos de vista sobre las libertades individuales, la sexualidad, la emancipación de la mujer y la homosexualidad son muy similares a los del régimen de Arabia Saudita. Ah, y la transición energética debería abolirse, según Abascal. ¿Pero no beneficiaría eso solo a los países productores de petróleo, en su mayoría árabes? 
Oye, espera un minuto. 
Observo con más atención al líder político de Vox. Lo sé; no debes juzgar a una persona por su apariencia. Pero tiene exactamente la misma barba que mis estudiantes saudíes. No puedo quitarme esta fantasía de la cabeza. Vox gana las elecciones por un amplio margen. Abascal pronuncia su discurso de victoria ante una multitud que lo vitorea. Sale del armario. Declara que a partir de ahora España volverá a llamarse Al-Ándalus.





sábado, 23 de mayo de 2015

Fiebre de las elecciones

Las calles están llenas de los posters de los candidatos para la alcaldía de Ponferrada. Todo el tiempo se oye el sonido de eslogans políticos y música distorsionada que sale de los altavoces de los coches pintados en los colores de los partidos. El buzón se llena cada día con folletos, también el sábado cuando normalmente correos no trabaja. En suma, reina la fiebre de las elecciones. El próximo domingo será el gran día. Yo, como orgulloso habitante de Ponferrada y de la autonomía Castilla y León tengo el derecho de voto en estas elecciones, que pueden ser importantes por la incorporación de los nuevos partidos Podemos y Ciudadanos.

Desde luego mi voto debería depender de asuntos con importancia local o regional. El mantenimiento y la construcción de los carriles de bici, por ejemplo, porque últimamente me muevo a menudo con una bici alquilada por la ciudad lo que no es sin peligros. Los carriles de pronto terminan o no se conectan. O qué pensar de este dique que quieren construir para proteger Ponferrada de inundaciones del río Sil. A primera vista parece un proyecto sin sentido; nadie en Ponferrada se siente amenazado por el río. El proyecto estará financiado por Europa y genera desde luego empleo, lo que en El Bierzo hace falta. ¿Pero no debe Europa controlar si los proyectos financiados son al menos útiles?

Pero hay un tema que sobresale los problemas locales que, espero, va a determinar el resultado de estas elecciones: la corrupción. La gente está harta. Los nuevos partidos tienen la reforma del estado y la lucha contra la corrupción como temas principales, pero son partidos que crecen rápidamente sin tener ninguna experiencia en gobernar y no había una selección profunda de sus candidatos. El pronosticado éxito ha atraído a muchos buscavidas y gritadores, sobre todo al nivel local y regional. Ya he oído bastantes rumores que lo indican. Una noche en un bar un amigo mío me contó que a él le prefería un político corrupto y competente sobre uno honesto e incompetente. No estaba de acuerdo. La corrupción es muy contraproducente. Lleva a proyectos sin sentido que cuestan más dinero del necesario porque lo adjudican a la empresa que paga comisiones ilegales en vez de la empresa más eficaz. Además la corrupción tiene una influencia muy negativa sobre la disposición de pagar impuestos, lo que hace que el déficit del estado todavía sube más.

En otras elecciones los votantes no mostraban tener mucho interés en el comportamiento ético de los políticos. En 2011 el PP ganó las elecciones generales, mientras hasta un guiri ya sabía que el partido estaba metido en muchas tramas de corrupción. En abril el PSOE ganó en Andalucía a pesar de tantos casos de robo de fondos sociales, pero ya menos convincente. Allí ya se ve el efecto purificante del crecimiento de los nuevos partidos; los responsables de tanto robo tendrán que marcharse del PSOE.

Desde luego no se debe esperar milagros. No es tan fácil transformar una sociedad, por suerte. Hacen falta discusiones, coaliciones y concesiones para poder ir con pequeños pasos en la dirección adaguada. Para empezar votar el domingo. Yo votaré contra el bipartidismo.


Carriles de bicicleta terminan o no se conectan (Parque del Oeste en Ponferrada)

sábado, 9 de noviembre de 2013

¡Nacionalistas de todos los países, uníos!

Lo hemos visto tantas veces antes en la historia: una crisis económica hace crecer los sentimientos nacionalistas. En toda Europa los partidos populistas, antieuropeas y antinmigración crecen. También en la cada vez más pequeña Holanda se aprovechaban de mi ausencia para hacer del partido anteislámico y antieuropea en las encuestas el más grande. Hay una ventaja de estos movimientos ultranacionalistas: no pueden unirse fácilmente para formar un movimiento internacional o europea. En este sentido son como los hooligans de diferentes clubs de fútbol. Se parecen mucho, pero su odio mutuo es su razón de ser. Parece que Marine Le Pen ahora lo va a probar: unir a los partidos de la ultraderecha en Europa. Están de acuerdo en que el euro debe desaparecer y que los inmigrantes de afuera de Europa deben volver a sus países o en todo caso callarse. Pero después seguramente van a discutir entre ellos. Estos partidos viven de echar la culpa de todos los problemas a los otros, sea quien sea.

Hasta ahora en España no hay un partido populista ultranacionalista de importancia nacional. Quizás tiene que ver con el sistema electoral que favorece mucho a los grandes partidos. Para un partido como el PP necesitamos en Holanda al menos cinco partidos: liberales, partidos cristiano-demócratas y populistas. Últimamente el ala más derecha del PP de vez en cuando sale del armario con símbolos franquistas. Si conviene el gobierno utiliza la cuestión Gibraltar para generar sentimientos nacionalistas (y tal vez mascar algunos problemas internos). Pero además, todavía no hay ningún partido que siembra los sentimientos antieuropeas y antinmigración, que sin ninguna duda están presentes en España.

El ultranacionalismo en España vive sobre todo en los movimientos regionales que buscan la independencia. Los movimientos radicales vascos siempre se han hecho creer a si mismo que su ultranacionalismo es de la ‘izquierda’, solamente porque sus más feroces adversarios castellanos son de la ‘derecha’. En Catalunya quieren organizar un referéndum sobre su independencia. El argumento principal parece ser financiero. En España las autonomías discutan mucho sobre impuestos al estado central que deben bajar o subvenciones e inversiones que deben subir. Hasta la provincia de León participa en esta moda: en El Diario de León apareció una encuesta con la pregunta sugestiva: ‘¿Considera suficiente el dinero de los presupuestos del estado para la provincia?’ No era una gran sorpresa que la mayoría de los leoneses respondieron no.

La idea de separarse del estado central no solamente existe en España. La Liga Norte en Italia y El Bloque Flamenco en Bélgica tiene semejantes ideas. Y en cierto sentido todos los partidos populistas en Europa quieren separarse, aunque no sea de su estado central sino de la Unión Europea.

Existen muchos problemas urgentes sobre que debemos pensar, discutir y probar encontrar soluciones. ¿Cómo podemos salir de la crisis? ¿Podemos mantener nuestro estilo de vida en este mundo que cambia tan rápido? ¿De dónde sacamos la energía cuando el petróleo se va acabando? En vez de poner estos asuntos arriba de cualquier programa político parece que la causalidad de dónde hemos nacido va a ser un tema principal en las futuras elecciones. Y esto es una pérdida de tiempo porque que yo sepa el nacionalismo nunca resolvió ningún problema. Al contrario.



martes, 12 de marzo de 2013

Érase una vez en Ponferrada ....


Si es verdad que las malas noticias son mejores que ninguna noticia, Ponferrada lo hizo muy bien el fin de semana pasada. La ciudad llegó a la primera página de todos los grandes periódicos nacionales. Además, al menos dos páginas en cada periódico estaban dedicadas a nuestra ciudad, que significa que, cuando se trata del número de páginas, llegó al tercer puesto, a poco distancia de las noticias sobre Venezuela después de la muerte de Hugo Chávez y la elección del nuevo Papa en Roma. No mal para una ciudad provincial de medio tamaño. ¿Pero qué pasó exactamente?

Volvemos a los años noventa del siglo pasado. Ismael Álvarez del Partido Popular es alcalde. La joven hija de un empresario que está vinculado al PP obtiene el cargo de concejal, un enchufismo habitual. Los dos empiezan una relación emocional, hasta el momento que Nevenka Fernandez la termina. El alcalde sigue molestándola con llamadas, cartas, emails e mucha intimidación. Hay un juicio y una condena por acoso. El alcalde tiene que dimitir y está sucedido por su alumno político, López Riesco. Mientras tanto, al exalcalde Ismael, no le va económicamente nada mal en los negocios y abre algunos hoteles.

Ismael decide volver en la política en las elecciones de 2011. El PP no acepta su candidatura e Ismael viene con su propia lista. En este momento el PSOE está perdiendo mucho apoyo por la crisis económica y la gestión del gobierno Zapatero, pero porque Ismael sabe atraer 6000 votos de gente que considera de poca importancia su pasado de acosador, el PP no logra tener la mayoría absoluta. López Riesco sigue siendo alcalde, pero depende de los otros partidos en el concejo.

En febrero 2013 aparecen noticias en los periódicos locales. El PSOE y la lista Ismael querían hacer una moción de censura contra el alcalde del PP. El líder del PSOE municipal, Samuel Folgueral, sería el nuevo alcalde con el apoyo de los de Ismael. Convenido era que Ismael mismo tendría que dimitir como concejal. Desde luego hay protestas. Para nuestro asombro vimos en la televisión de Ponferrada unos miembros jóvenes del PP declarar que Ismael solamente quería tener más poder político para que sus empresas puedan aprovecharse del mundial del ciclismo que habrá en 2014 en Ponferrada. También decían que era ridículo que el nuevo alcalde dependía del apoyo de un acosador condenado. Tenían razón estos jóvenes, desde luego, pero olvidaron decir que era el PP el que siempre defendía a Ismael, tanto su clientelismo como durante el proceso.
También en las filas del PSOE había protestas, sobre todo de los miembros femeninos  que odian al Ismael. Se firma una petición; circulan mensajes por twitter.

El viernes pasado el cambio de poder tuvo lugar. Si se trataba de salir en la publicidad la sincronización era perfecta: el 8 de marzo era el día internacional de la mujer. En el pleno del ayuntamiento había una votación sobre el cambio del alcalde en la cual Ismael participaba. El sábado después dimitiría como concejal. Esto era para la cúpula del PSOE el motivo de probar parar todo el ejercicio. Ellos sentían la presión de la prensa y los miembros críticos. Rubalcaba opinó que el nuevo alcalde inmediatamente tendría que dimitir. Samuel Folgueral y sus siete otros concejales se negaban. El PSOE amenazó con expulsión del partido. Los concejales y alcalde insistían y salían del partido.

Y así tenemos una situación única en Ponferrada. Hay un alcalde y siete concejales sin partido. Además, este alcalde tiene el apoyo de un partido alrededor de una persona, Ismael, pero él mismo no estará en la corporación. El PP va a ser un grande partido de oposición utilizando argumentos y vocabulario que deberían salir de las bocas de los socialistas. Rubalcaba, mientras tanto, mantiene que no sabía de los pormenores de toda la operación. Una mentira, me parece, y como es sabido, políticos que mienten deben dimitir.

Lo que falta por completo en este triste relato es una motivación política. ¿Por qué el nuevo alcalde quería ser alcalde? ¿Con que programa puede legitimar su compromiso con un exalcalde condenado por acoso y famoso por su clientelismo? Quizás nunca lo sabremos. Pero una cosa es segura: no le hemos podido pillar con ideas concretas sobre cómo salir de la crisis o incrementar la justicia social.

Pero quién sabe, quizás esta comedia triste tendrá un fin feliz. Quizás una vez en los libros de historia se escribirá que en Ponferrada en marzo 2013 empezó la segunda transición de España. Era en Ponferrada donde unos miembros jóvenes del PP empezaron un discurso contra el clientelismo, corrupción y enchufismo e iniciaron un movimiento para limpiar las filas de su partido. Era por los acontecimientos en Ponferrada en marzo 2013 que toda la cúpula del PSOE tenía que dimitir para ser substituidos por miembros críticos que no querían tener las manos sucias. Desde marzo de 2013 la población estaba tan harta de manipulaciones sucias que nunca más votarían partidos con corruptos, políticos mentirosos o caciques machistas en sus filas. Y todos vivían felices para siempre.

El nuevo alcalde está instalado

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Elegir


El 20 de noviembre, cuando había las elecciones en España, estaba en Holanda para trabajar. Como remigrante temporal, se puede decir. No perdí mucho, creo. Como extranjero no tengo derecho de votar en España. Además, no tenía ni idea a qué partido votar. Ya era seguro que el PSOE iba a perder. La sola cuestión era si el PP obtendría la mayoría absoluta. Pues, lo logró. Para un guiri es difícil de entender porque tantos votantes son tan masoquistas de votar completamente voluntariamente a un partido que está mezclado en tantos casos de corrupción como el PP. Será que los españoles se han vuelto cínicos: no importa a quien votamos, la corrupción siempre te sale gratis. Aunque, ¿gratis? En mi opinión el conglomerado de políticos corruptos,  oscuros empresarios y las cajas de ahorros en manos de los mismos políticos es una de las causas de la implosión de la economía de España

Estaba todavía en España cuando hubo el debate entre Rajoy y Rubalcaba en la televisión. Hablaban de muchas cosas: la política dudosa del PSOE antes y durante la crisis, la falta del programa del PP, pero las palabras corrupción y enchufismo no las utilizaron ni una sola vez. Tenían sus razones. Porque si hubieran acusados el uno al otro a todos los casos de corrupción en que los partidos están mezclados, el público podría pensar: estos dos tíos tienen razón, no voy a dar mi voto a ellos. Pero en España no cada voto tiene el mismo peso. Hay un sistema de distritos de lo cual se benefician, además de los partidos regionales como el PNV, CiU y el Amaiur, los dos grandes partidos nacionales. Por esto, mucha gente vota, aunque sin muchas ganas, al mal menor entre los dos.

Así es como que la hegemonía de los dos se mantiene. Y siguen distribuyendo los puestos de trabajo a los amigos del partido. En España hasta los jueces están vinculados a uno de los dos partidos grandes. Hace poco estábamos comiendo en un parador en la sierra de Gredos, cuando me contaban que los paradores son una empresa del estado y que el directivo de los paradores es un amigo de Zapatero. Casi perdí el apetito oyendo esto.

¿Pero funciona en Holanda la democracia mejor? Hay muchos partidos en el parlamento con muy diferentes ideas: izquierda, derecha, conservadora, progresista, abierto al mundo, proteccionista. Este menú amplio es una ventaja. Llegar a una coalición puede durar mucho tiempo en Holanda. Se necesita al menos tres partidos. Una desventaja, quizás. Hay partidos un poco extraño. El partido de los animales, por ejemplo. O el populista Partido de la Libertad, que entre otras cosas, quiere introducir un impuesto especial a los velos de las mujeres musulmanas y prohibir a estas mujeres de viajar con transporte público con velo. No es nada más que fastidiar a un cierto grupo minoritario, me parece a mí. Y en este momento el Partido de la Libertad es uno de los grandes partidos en Holanda. El gobierno minoritario de este momento depende de su apoyo. Es absolutamente una vergüenza. Casi razón suficiente para cambiar de nacionalidad.

Entonces, tengo una propuesta. Si uno de los grandes partidos en España viene con un programa reformista de veras: una reforma del sistema de votar para que cada voto valga el mismo, una separación completa de justicia de la política y una tolerancia cero a corrupción, clientelismo y enchufismo, yo prometo pedir la nacionalidad española para poder votar este partido. ¿Qué? ¿Hacemos un trato?