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miércoles, 19 de julio de 2023

Salir del armario

Es miércoles por la noche. Un debate electoral está en marcha en la televisión entre los líderes de tres partidos políticos. Habla Abascal, el líder del partido de extrema derecha Vox. Una vez más me sorprende cómo sus puntos de vista coinciden con los de los estudiantes saudíes que tuve el año pasado. Debido a que estudiaron medicina en los Países Bajos, tenían que poder escribir un ensayo en neerlandés sobre los dilemas éticos en la sanidad. En su mayoría eran musulmanes ortodoxos y por tanto, como Vox, contra el aborto, en favor de la familia tradicional, contra la eutanasia y contra la transición de género. Lo raro es que Vox pretende querer parar la islamización de la sociedad española. Pero sus puntos de vista sobre las libertades individuales, la sexualidad, la emancipación de la mujer y la homosexualidad son muy similares a los del régimen de Arabia Saudita. Ah, y la transición energética debería abolirse, según Abascal. ¿Pero no beneficiaría eso solo a los países productores de petróleo, en su mayoría árabes? 
Oye, espera un minuto. 
Observo con más atención al líder político de Vox. Lo sé; no debes juzgar a una persona por su apariencia. Pero tiene exactamente la misma barba que mis estudiantes saudíes. No puedo quitarme esta fantasía de la cabeza. Vox gana las elecciones por un amplio margen. Abascal pronuncia su discurso de victoria ante una multitud que lo vitorea. Sale del armario. Declara que a partir de ahora España volverá a llamarse Al-Ándalus.





lunes, 12 de junio de 2023

La voz del pueblo

Estamos en Alba de Tormes, un pueblo cerca de Salamanca. El buen tiempo nos hace decidir tomar asiento en una terraza agradable en la Plaza Mayor. Es imposible ignorar la pancarta en la balaustrada de un balcón.
'¡Vota Vox!’, grita la pancarta. Y luego sigue el juego de palabras: ‘En Alba de Tormes no se vota, se voxtea.’ Como es característica de los partidos populistas, Vox pretende hablar en nombre del pueblo entero.
Nos sorprende la presencia rotunda de esta propaganda política en la plaza principal del pueblo. En ningún otro lugar hemos visto algo semejante de ningún partido político. Tampoco estamos del todo seguros de si está ahí por las recientes elecciones municipales o por las próximas elecciones nacionales de julio.
Lo que deja clarísimo la pancarta es la aceptación de la extrema derecha. Hace muy poco, España era uno de los pocos países donde el populismo de derecha apenas parecía tener apoyo. ¡Y mira ahora! Vox ya está en el gobierno de nuestra autonomía Castilla y León. Bien podrían terminar en un gobierno de coalición nacional después de las elecciones de julio. ¿Qué pasará con la tan necesaria transición energética? ¿Y con la ley del aborto? ¿Se nos quitaría el derecho a una muerte digna a través de la eutanasia? Son tiempos preocupantes.
Afortunadamente, la camarera sale del café con una copa de vino blanco y una copa de vino tinto en su bandeja. Deben ser para nosotros.

jueves, 20 de febrero de 2020

Vótame

Cuando Vox ganó tantos escaños en las elecciones en Andalucía en 2018, Radio SER El Bierzo, donde de vez en cuando me dejan ventilar unas opiniones de un guiri, me llamaron a venir para hablar sobre este tema. Esto demuestra como se ha deteriorado la imagen de los holandeses. Antes me hubieran invitado para una entrevista sobre como Holanda ganó terreno al mar, la política de la tolerancia hacia las drogas blandas o la bicicleta como medio de transporte urbano, pero hoy día dan por supuesto que un holandés es un especialista de los partidos de la ultra-derecha.

Es verdad que en Holanda ya tenemos muchos años de experiencia con varios partidos de la derecha populista, mientras en la democracia española se trata de un fenómeno nuevo. Pero desde hace poco la variante española desempeña un papel importante. El separatismo catalán parece ser un catalizador importante de Vox. La España de las banderas, como se dice. También aquí en Ponferrada todavía cuelgan algunas banderas desteñidas de las ventanas.

El programa político de Vox tiene mucho en común con los populistas holandeses. También en España agitan contra de la inmigración, ‘la élite’ y la unión europea. También en España pretenden hablar en nombre de ‘El Pueblo’. Pero la diferencia es que Vox parece ser muy católico, mientras los partidos populistas holandeses no son religiosos. En este sentido Vox se parece más al partido que gobierna Polonia. Vox es muy crítico con los movimientos de las mujeres o LGTB. Los partidos populistas holandeses defienden los derechos de las mujeres y de los homosexuales, aunque tal vez a regañadientes, porque ven sobre todo en el islamismo el gran peligro de la cultura occidental, por lo cual no se pueden permitir tener las mismas opiniones sobre la emancipación de las mujeres o la aceptación de los homosexuales que los imanes en las mezquitas.

Un ejemplo de la diferencia es el pin parental. No creo que los populistas holandeses defenderían el pin parental, porque serían sobre todo los padres musulmanes los que se aprovecharían de esta oportunidad de proteger sus hijos de una educación occidental.
Por cierto, hay algo curioso que Geert Wilders, el líder del partido de la ultra-derecha más grande en Holanda, y Javier Ortega Smith, el número dos de Vox, tienen en común.

Es que me extraña que alguien con el apellido Smith está siempre tan en contra de los ingleses. Justamente Mr Ortega Smith planta una bandera española en Gibraltar y escribe un tweet en lo cual describe a los soldados argentinos que lucharon contra los ingleses en Las Malvinas como héroes (foto abajo). ¿Será que se han burlado de él cuando era niño de su apellido inglés y su aspecto, que es más guiri que el mío? La verdad es que comparado con él parezco un bailaor de flamenco andaluz.     
Y con Geert Wilders pasa algo parecido. No tiene este pelo tan rubio por naturaleza. Tal vez es para esconder un aspecto más asiático, lo que viene de su madre, quien, como tantos holandeses, tiene parcialmente una procedencia de Indonesia. Justamente Indonesia es el país con más musulmanes del mundo, por lo cual es muy probable que Wilders tiene musulmanes en su familia de allí.

Pues bien, alguien con un apellido inglés que se resiste contra los ingleses, alguien con una procedencia de musulmanes que se resiste contra los inmigrantes musulmanes; creo que voy a constituir un partido que se resiste contra los hombres calvos mayores. Esta casta de calvos tiene la culpa de todos los problemas. ¡Votáme!
Guiri Knoppe


Y el tweet de Mr Ortega Smith:
El tweet de Mr Ortega Smith


miércoles, 13 de noviembre de 2019

Confundido

El domingo pasado era el 10 de noviembre 2019. En aquel día de las elecciones nacionales elegí mal. Me confundí.

Después de la comida anduvimos mi mujer Ana y yo en la dirección de la escuela donde nuestro barrio siempre tiene su local de votación. El Campo de los Judíos, se llama la escuela, un nombre que puede confundir a un guiri del centro de Europa. Es que campo puede significar dos cosas: un campo como en campo de concentración, o un campo para cultivar hortalizas. Por suerte el nombre tiene solamente que ver con la última significación. Nuestro barrio se llama el barrio judío, lo que de veras era en la Edad Media, y donde está la escuela estaban entonces las tierras de cultivo.

En frente de la escuela hay algunos contenedores para el reciclaje de la basura: uno para el papel, otro para el vidrio y uno para el aceite de la cocina. En una bolsa de compras llevaba unas botellas vacías y una botellita de plástico llena de restos del aceite. Era allí donde me confundí. Desatraído por nuestra conversación sobre la política, tiré la botellita con el aceite en el contenedor del vidrio. Lentamente me daba cuenta del tamaño del desastre ambiental. A pesar de ser tan pequeña, esta botellita de plástico había tardado mucho tiempo para rellenarse con aceite utilizado. Es que no freímos tanto en la cocina y muchas veces utilizamos el aceite de las latas de pescado para aliñar la ensalada. Pero lo consideré una tarea importante rascar los sartenes con una espátula encima de un embudo que estaba en la botellita para no perder nada del aceite. Y ahora había arruinado tantos meses de separar basura en un instante de despiste.

Es que aquel domingo no era mi día. Tal vez fuera una suerte que, por ser extranjero, en las elecciones no podía votar. Quién sabe que partido habría votado, si otra vez hubiera sido despistado, justamente ahora, cuando la política española parece ser dominada por sentimientos nacionalistas, tanto de los partidos separatistas como de los partidos nacionales que luchan por tener el discurso más patriótico. El partido más temible es, sin ninguna duda, Vox. Además de un discurso implacable sobre inmigrantes y su énfasis sobre la unidad de España, quieren proteger la identidad española, en la cual no reconozco nada de la gente que conozco aquí en El Bierzo o en otros lugares del país. La mayoría de la gente es moderna. En sus vidas los toros, la caza, la familia nuclear, el catolicismo y el Viva España no desempeña un papel importante, como Vox quiere hacernos creer. Partes de su programa parecen ser escritos por un guiri mayor con muchos estereotipos sobre los españoles. Solamente faltan las tapas y la siesta.

En el colegio electoral no había mucha gente. Mientras Ana votaba, me ofrecieron un huevito de chocolate como consuelo por no poder votar. Después fuimos hacia afuera. El sol se asomaba entre las nubes de lluvia que habían reinado toda la mañana. Decidimos dar un paseo por el centro de la ciudad. Elegimos bien.