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jueves, 15 de diciembre de 2016

Trabajar

Una vez cada semana doy clase de inglés a un chico que vive aquí en el barrio. Nunca le doy deberes; ya los tiene más que suficientes de la escuela. Hacemos los ejercicios durante la clase; incluso las de comprensión oral. En estos casos pongo mi móvil en la mesa y escuchamos un video de YouTube con un test inglés. Normalmente, una vez escuchar es suficiente para responder las preguntas. Tiene una mente rápida y flexible.

En las pruebas de comprensión oral ingleses hablan, desde luego, muchas veces sobre aspectos de la sociedad británica, que no es muy diferente de la española, pero de vez en cuando me veo obligado de dar una explicación. Esto pasó hace poco, cuando le daba un test del cual la primera pregunta tenía que ver con el mercado laboral. (Si alguien quiere probar su inglés, pincha AQUI) Oímos a una madre decir a su hijo que puede ir de vacaciones con sus amigos sin ningún problema, pero que sería mejor si busque trabajo para los fines de semanas para pagar sus gastos. Mi estudiante no tenía problemas con la respuesta, pero paré el video para indicar una diferencia social. En El Bierzo solamente una madre muy cínica aconsejaría a su hijo buscar trabajo. Es que apenas hay puestos de trabajo.

‘En Inglaterra u Holanda es bastante normal que escolares o estudiantes trabajan en los fines de semana o por las tardes,’ le expliqué. Porque creía ver que el asunto tenía su interés, aproveché la oportunidad para empezar una clase de conversación. ‘Se trata por ejemplo de repartir periódicos o llenar los estantes en un supermercado. ¿Tienes tu un trabajito?’ Movió la cabeza negando. ‘¿Tienes amigos con trabajitos?’ Otra vez un movimiento de la cabeza; claramente este tema no era el más adecuado para una conversación. Hice un último intento desesperado. ‘He tenido decenas de puestos de trabajo diferentes, quizás más que cien,’ dije. Me miró con incredulidad.

Pero es la verdad, al menos si cuento todos mis trabajos para las agencias de empleo temporal como Randstad y Manpower como puestos diferentes. Trabajé en los años antes, durante y después de mis estudios como dependiente de un supermercado, friegaplatos, pinchapapeles en los parques, empaquetador, descargador de camiones, trabajador de línea de montaje, secretaria ejecutiva, inspector de los impuestos para perros, asistente en un camping, limpiador de oficina (aunque era solamente un día), dactilógrafo, telefonista, recepcionista y en muchas empresas como asistente administrativo. Incluso cuando mi carrera laboral entró en aguas más tranquilas y empecé llamarme profesor o docente, seguía en los veranos trabajando como guía de vacaciones con bici y barco. Desde luego no todo el mundo en Holanda ha tenido tantos puestos diferentes, pero casi todos mis amigos y más tardo los hijos de mis amigos trabajaban termporalmente cuando estudiaban. En las business schools dónde trabajé en Holanda era un problema que los estudiantes casi no tenían tiempo para estudiar por tener tanto trabajo.

Aquí la situación es muy diferente. En España el desempleo es tan alto que muchos jóvenes se preparan para trabajar en el extranjero. Desde luego se habla mucho sobre soluciones de este problema grande. La bajada de los sueldos apenas atraía inversiones, pero si frenaba la demanda interna y tenía un alto costo social. Algunos economistas buscan la solución en más innovación y una reestructuración de la economía española. Otros piensen que es el estado que es demasiado ineficaz tanto en sus inversiones como en las recaudaciones de los impuestos. Es bastante difícil saber las causas de un desempleo tan intolerablemente alto. Muchas veces lo pregunto a mis estudiantes en las clases de inglés, porque es un tema de conversación interesante. Pero el chico de mi barrio es todavía demasiado joven para este tema; se preocupará de los problemas de empleo en un futuro demasiado cercano. Aquella tarde cambié el tema de conversación al fútbol y él tenía una firme opinión sobre el partido del día anterior de Real Madrid en La Liga de Campeones.

trabajando como guia

miércoles, 25 de julio de 2012

¡Qué hagamos el amor!


Es sorprendente como la blasfemia estándar en el castellano y en el holandés se parece en sonido. Un holandés que se quema con el sartén pide a dios que le condene: ‘¡Godverdomme!’ Un español llama en circunstancias iguales al acto sexual: ‘¡Joder!’ Porque en holandés la letra g está siempre pronunciado como una jota, el sonido es casi igual y basta decir en holandés ‘¡gggooo!’ o en castellano ‘¡jjjjooo!’ para hacer claro lo que quieres expresar.

No es mi intención dar aquí una amplia explicación sociolingüística del fenómeno que holandeses llaman a dios en caso de un accidente y españoles llaman al acto sexual. Las palabras perdieron mucho de su sentido original. Aunque nunca recibí ninguna educación religiosa, yo también digo de vez en cuando godverdomme. Quizás es el sonido de una jota raspante que hace las palabras tan adecuadas para blasfemar.

Tuve que pensar en las diferentes maneras de blasfemar cuando vi en las noticias que una representante del PP gritó ‘¡Qué se jodan!´ cuando los recortes en los subsidios de los desempleos eran proclamados (para verlo, hace click aqui). En inglés se puede casi literalmente traducir estas palabras con: ‘¡Let them fuck themselves!’ Para la mejor traducción en holandés no vale ni invocar a dios ni exclamar el acto sexual, pero tenemos que buscar en la dirección de desear a alguien una enfermedad grave: ‘¡Laat ze de kolere krijgen!’ (¡Qué tengan la cólera!)

La mujer en cuestión, Andrea Fabra, declaraba el día después que sus palabras no estaban dirigidas a los parados, aunque si tenía esta apariencia, pero a los miembros del PSOE. Con esto se cerró el asunto polémico. Por cierto, Andrea Fabra es la hija del cacique Carlos Fabra que en este momento está bajo sospecha de diferentes casos de corrupción. Con su famoso aeropuerto de Castellón obtenía cierta fama en toda Europa. Este aeropuerto sin aviones está considerado como el símbolo de los proyectos sin sentido que realizaban los políticos en colaboración con empresas de amiguitos y cajas de ahorros en manos de los mismos políticos. En frente del aeropuerto habrá una estatua que representa al mismo Carlos Fabra. Esto es como decir a toda España: ‘¡Qué os jodáis!’

Con políticos como estos a nadie le puede extrañar que la autonomía de la comunidad Valenciana está en este momento en grandes problemas financieras. Tampoco la caja de ahorros de Valencia, ahora parte de la famosa Bankia, era exactamente lo que se puede llamar la entidad financiera más confiable del mundo. El estado central de España deberá dar apoyo financiera y si las apariencias no engañan Europa tendrá que apoyar a España.

Esta semana recibí un mensaje del estado de Holanda que puedo votar en septiembre en las elecciones generales de Holanda. Es triste, pero parece que con mi voto puedo influir más en la situación financiera en España que si pudiera votar en España. Europa va a ser el asunto más importante de estás elecciones. Voy a votar a uno de los partidos pro-europeos. Desde luego. Formo la mitad de una pareja de amor europeo, que tiene su origen en una de las formas más exitosas de cooperación europea: Interrail. En mi opinión deben venir los eurobonos, fondos de rescate y un BCE que interviene directamente en los mercados financieros. Desde luego se debe poner condiciones a los créditos y las garantías; condiciones éticas, sobre todo. Y que no os preocupéis, alemanes, holandeses y finlandeses, la mayoría de los españoles es gente decente y está harta de los políticos corruptos. Algo está cambiando aquí. Mala administración como en Valencia nunca más debe ocurrir. ¡Qué nadie se joda! ¡Qué hagamos el amor!


jueves, 24 de mayo de 2012

Corralito


‘¿Qué piensas tú, vamos a tener un corralito en España?’ me preguntó Ana después de que habíamos mirado las noticias preocupantes en la televisión. La miré extrañado. ¿Corralito? ¿Qué será? Lo de Argentina. En el año 2001 Argentina desvinculó el peso del dólar y bloqueó todas las cuentas para evitar un huido del capital. Entonces, estuvimos hablando de algo que hasta ahora parecía increíble: que España salga del euro. De estas cosas yo, como profesor de economía, tendría que tener algunas ideas muy claras.  

Pues bien, la ciencia económica. Una ciencia de conducta, suelo explicar a mis estudiantes. Claramente no una ciencia exacta. Porque al final, el comportamiento de la gente es impredecible. Sobre todo si el investigador forma parte de lo que está investigando. Por ejemplo, para un ser humano es posible investigar el comportamiento de los conejos de una manera bastante objetiva. Pero imagínate que un conejo investigue el comportamiento de los conejos. Si él mismo poseyera muchas zanahorias, el conejo llegaría a la conclusión que para la población de los conejos será el mejor que los débiles mueran y los fuertes tengan muchas zanahorias y se reproduzcan. Si el conejo no poseyera muchas zanahorias sería más verosímil que venga con una teoría de una distribución más equitativa de las zanahorias y de la reproducción. Normalmente mis estudiantes reaccionan de manera confusa cuando les explico esto. ‘¿Qué idiota tenemos ahora en frente de la clase?’ parecen pensar.

No, en la economía no hay verdades absolutas. Aunque se oye mucho. Por ejemplo que ‘el mercado’ siempre tuviese razón. Una bobada absoluta, como demuestra la crisis pendiente, en la cual los mercados financieros nos parecen llevar al borde del abismo. Ya pasó en el siglo 17 en Holanda durante la tulipanmanía, cuando especuladores pagaban capitales para unos tulipanes, hasta que esta burbuja se pinchó. Como ahora el mercado inmobiliario. Los mercados muestran que a veces todos corremos en la misma dirección, aunque sea claro que es la dirección equivocada. ‘Estamos en guerra con los mercados,’ es otra verdad que a veces oigo. Una afirmación extraña. Probablemente piensan en los jugadores grandes en los mercados financieros. La gente quiere echar la culpa a alguien. A los banqueros, por ejemplo. O a las agencias de calificación. Standard & Poor´s, Moody´s y Fitch seguramente pertenecen a los institutos más odiados de España. Parcialmente parece injusto. Matar al mensajero de las malas noticias. No hace falta ser un economista genial para concluir que un país con un paro de 24% y muchas deudas internas sea menos solvente, sobre todo cuando el tabú sobre salir la zona euro ha desaparecido. Pero las agencias de calificación no solamente dan calificaciones de solvencia (en las cuales en el pasado han hecho errores casi criminales), sino también dan consejos a la política. Y lo hacen desde una cierta teoría económica. La del conejo con muchas zanahorias. Debe haber recortes (hasta en la educación, hablando de pensar en corto plazo), despedidos, privatizaciones. Y cuando el gobierno de ahora lo hace y no obtiene el resultado querido, bien, otra vez bajan la calificación de España. Desde luego no juzgan de veras la gestión política; miran al resultado: el desempleo, los déficits, las deudas.

Esta noche, después de ver las noticias, conversamos sobre la economía. ¿España afuera del euro? ¿Es posible? ¿Volver a la peseta? ¿Y después algo mejorará? Las exportaciones serían más baratas, pero el poder adquisitivo empeoraría. ¿Y Holanda? ¿Euros o volver al florín? ¿Y qué significaría todo esto para nosotros? Un cierto miedo hacia el futuro tomó posesión de nuestras mentes y palabras.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Carbón


Es un día otoñal en Ponferrada. Ando al lado del río Sil hacia el Museo Nacional de la Energía. Los últimos meses he visto como este edificio descuidado con todas las ventanas rotas se transformaba en un museo moderno.  La organización que gestiona el museo, la CIUDEN  (La Ciudad de la Energía), también desarrolla e investiga maneras de generar energía de una manera sostenible, de las cuales la captura y almacenamiento de co2 es la más importante. Este proyecto costoso del Gobierno Zapatero no era sin controversias. Por ejemplo, todos los puestos importantes fueron dados a miembros del PSOE. El enchufismo es una enfermedad en España. 

Hoy se organiza un filandón en el museo. El filandón es una tradición vieja de los pueblos de León. Después de la cena la gente se reunía alrededor de un fuego para contar relatos. Hoy se hablará sobre la minería de carbón. Es un asunto que me interesa mucho, porque confluyen muchos temas que suelo explicar a mis estudiantes en mis clases de economía: empleo, crecimiento económico, desarrollo local, globalización, el medio ambiente, el cambio del clima, las consecuencias de subsidios a empresas.

Probablemente soy el único en todo el Bierzo que está en contra de los subsidios a las empresas productoras del carbón. Seguramente, con subsidios se puede mantener el sector del carbón vivo. Pero con subsidios se puede mantener vivo hasta una empresa que lleva agua al mar.* Las empresas del carbón en El Bierzo son adictas a los subsidios, por lo cual no hacen el esfuerzo de competir con innovación e inversiones. Hace dos años, cuando Europa querría poner freno a los subsidios, las empresas reaccionaron con dejar de pagar los sueldos de los mineros.  Seguidamente hubo  manifestaciones. Los mineros bloqueaban las autopistas y los trenes. ´Los empresarios utilizan los obreros como fuerzas de choque para asegurar sus beneficios,´ era entonces mi conclusión amarga cuando estaba en un autobús que iba con retraso.

Cuando entro en la sala del museo, veo que han puesto sillas en un círculo alrededor de un fuego artificial eléctrico. Todo esto para crear el ambiente de un filandón. En las sillas están sentados sobre todo viejos hombres, algunos acompañados por sus esposas. Una presentadora elocuente toma la palabra y pregunta a los hombres, todos  mineros feroces,  que tal fue la vida en las minas. Un momento estoy decepcionado. No habrá una discusión sobre los pros y contras de la explotación del carbón, como había esperado. Pero cuando los hombres uno por uno empiezan a relatar, crece mi interés. Cuentan sobre el trabajo duro, la oscuridad, el peligro de sofocarse, la pobreza, la explotación por los empresarios, la solidaridad cuando había huelgas. Un minero dice que tiene miedo que no haya futuro para las minas y que tenemos que defender esta posibilidad de empleo para los hijos. Me extraño lo que dice. El trabajo en las minas no es nada agradable, me parece. Y dudo que haya mucho futuro en el carbón. Pero no expreso esta opinión de un guiri. Miro  las llamas eléctricas mientras escucho las voces sonoras de los mineros.


* Llevar agua al mar es una expresión holandesa para indicar una tarea inútil. Lo raro es que justamente Holanda es el único país donde llevar agua al mar es necesario porque está abajo del nivel del mar.

miércoles, 19 de octubre de 2011

De vuelta


Estoy de vuelta en Ponferrada después de haber trabajado casi siete semanas en Holanda. Todavía me siento un poco desconcertado, este lunes por la mañana. Oigo desde la calle gritos y petardos. Todavía hay la diaria manifestación de los empleados de una compañía. Porque no recibieron su sueldo. Ya desde hace meses. ¿Esto sería posible en Holanda? Allí llevarían la empresa a un juez, me parece. Miro hacia afuera por la ventana. Los Montes Aquilianos bañados por el sol. Hoy va a haber al menos 30 grados. ¡Y es octubre! Qué diferencia con los chubascos que azotan Holanda. Voy a aprovecharlo. Hacer compras y después a buscar una terraza para un cafetín y un periódico.

Hay tranquilidad en la calle. Por todos lados hay coches mal aparcados. En medio del paso de cebra, al lado izquierdo de un carril, hasta en la rotonda en frente de correos alguien ha puesto su coche. Ponferrada: el sueño mojado de un guardia de tráfico holandés. Voy a La Cuesta. Un pequeño bar donde me traen el café sin que tenga que pedirlo. Con un churro. Nada ha cambiado. Me siento a gusto. Después iré a comprar a la frutería. Y a cocinar para la comida amplia a las tres. Tendré que acostumbrarme otra vez al ritmo de las comidas de España.

Estamos estirados en el sofá. Vemos la novela, que oficialmente se llama Amar en tiempos revueltos. La serie de nunca acabar sobre los años cincuenta en Madrid. Con buenísimos actores. Tengo dificultad de seguir el relato. ¿Ya habrá empeorado mi castellano? O será por todos los nuevos personajes y desarrollos. Suena la melodía que marca el final de este episodio. ´¡Vamos a pasear!´ propone Ana. Descendemos por la escalera. El portal está lleno de periódicos publicitarios de todos los supermercados que hay. En España no existen las pegatinas de ¡NO! que puedes poner en tu buzón para parar la avalancha de publicidad.

Paseamos al lado del río Sil enfrente de nuestra casa. Unas personas mayores están trabajando en sus huertas. Llamamos a una señora. ´¿Usted sabe si es posible alquilar un trocito de terreno aquí?´ Nos envía a un cobertizo. ´Tenéis que preguntar a Maruja.´ Nos paramos en la entrada del cobertizo oscuro. Una vieja mujer con la ropa sucia está sentada sobre un taburete en medio de una montaña de pimientos rojos que está limpiando de simiente y tallo. ´La próxima semana los voy a asar y conservar,´ explica. Le contamos que queremos también un trocito de tierra. ´¿Un trocito de terreno?´, dice, ´hoy día la gente no sabe lo que es trabajar en el campo; en mi juventud era diferente; y ahora hay tanto desempleo, ¿pero hay alguien que viene a ayudarme?, ¡nadie!, ni siquiera saben cuánto veneno hay que poner para matar los bichos, lo dejan todo caer en abandono y …..´

Mientras continua su lamentación me doy cuenta de que se ha desinflado una ilusión mía. Tantas veces les expliqué orgullosamente a mis compatriotas que en el mercado de Ponferrada la vieja gente de la región vende las verduras ecológicas sin llamarlas ecológicas.  Pero ahora oigo que ponen veneno sin entender mucho de la materia. La próxima vez lavaré la verdura extra. Oigo que Ana se despide de la señora. Salimos del cobertizo oscuro.  La puesta del sol pinta el cielo de rojo. Un ruiseñor bastardo silba en un árbol al lado del río. Reina una tranquilidad benéfica.

miércoles, 5 de octubre de 2011

¡Al trabajo!


Es una mañana gris en Rotterdam. Estoy explicando a un grupo de estudiantes la teoría de los rendimientos marginales decrecientes. ´¿Entendéis? Entonces, cuanto más se produce más eficaz se puede hacer, hasta un cierto punto en que más producción va a ser menos eficaz.´ Con mis manos estoy imitando la ondulada curva que tengo proyectada en la pared detrás de mí. Los estudiantes me miran cansados. No parecen estar muy interesados en la teoría de los rendimientos marginales decrecientes. ¡Mientras es tan importante para los costes marginales! ¡Increíble! Aparentemente tuvieron un fin de semana duro. Porque salir lo hacen bastante estos estudiantes. No les falta dinero. Casi todos tienen algún trabajo temporal. Casi no les sobra tiempo para estudiar, es la queja general de los docentes. Un estudiante levanta su mano. Muy bien, una pregunta. ´¿Usted vive en España, no? ¿Es verdad que la crisis es tan grave allí?´ No era exactamente lo que estuve explicando. Obviamente un intento de distraerme de este asunto tan tenaz. Pero bien, una muestra de interés debe ser premiada.

´El desempleo en España es muy alto,´ explico. ‘Hasta el 20%, y desde luego, también se nota en la ciudad donde vivo: Ponferrada. Por ejemplo, cada día hay una manifestación en nuestra calle de los empleados de una empresa, porque ya desde hace meses no recibieron sueldo. Y tampoco reciben un subsidio de desempleo porque no los han despedido. Se nota que hay más mendigos que antes. Y otro tipo de mendigos. De vez en cuando parecen personas que podrían haber trabajado en una oficina.´

´¿Y por qué España tiene tanto desempleo?´ pregunta el mismo estudiante. Los otros ya no escuchan más. Empiezan a hablar entre ellos. Explico que en España, por la tasa de interés tan baja, el sector de construcción creció demasiado, hasta el momento que la burbuja inmobiliaria explotó, lo que aniquiló mucho empleo y capital. Ahora también el estudiante de las preguntas no tiene más interés. Seguramente esperaba una respuesta un poco más jugosa como: A los españoles les gustan más la paella, la siesta y la sangría que trabajar. Porque de esta manera se oye hablar sobre el sur de Europa en Holanda. Sobre todo a los populistas. Estos ya han cambiado los musulmanes por los grecos para dar la culpa de la crisis. Perezosos, poco fiables y corruptos, los llaman. ¿Pero Holanda es tanto mejor? ¿No puede ser que la próxima vez le toca a Holanda ser el país que está en problemas? Quizás en un futuro no muy lejano tendré que explicar: ‘Pues, en Holanda había demasiada gente con una jubilación anticipada. La educación estaba descuidada. Además, existía un amplio circuito de dinero negro del narcotráfico, lo que tenía un efecto paralizante sobre la economía. Y Holanda, tan dependiente del comercio internacional, más y más se cerraba a otros países y culturas.´

Ahora todos los estudiantes están hablando entre ellos. La economía de España no es un requisito en el examen. Les pido atención. Después muestro un nuevo gráfico y digo: ‘¡Mirad! Esto es el resultado de la teoría de los rendimientos marginales decrecientes sobre las curvas de los costes. ¿Quién de vosotros puede explicarme cual será el precio en que este monopolista tiene su beneficio máximo? Silenciosos los estudiantes me miran.


jueves, 15 de septiembre de 2011

Difícil de conseguir

Buscando trabajo siempre he seguido una estrategia que en inglés se llama tan bonito: playing hard to get (simulando ser difícil de conseguir). Gracias a esta estrategia llegué, después de muchas vueltas con puestos temporales en oficinas, guía de bicicleta, profesor de economía, a ser un estimado amo de casa en Ponferrada. Cuando, hace más de dos años ya, vine a vivir a El Bierzo, pensé que no tardaría mucho hasta encontrar trabajo. Desde luego, ya había crisis. Y justamente España tenía el paro más alto de Europa. Por cierto, en estas circunstancias no se puede imaginar algo más útil que un profesor de economía que pueda explicar en inglés con acento holandés la teoría de los rendimientos marginales decreciendo.

Resultó ser más difícil de lo que pensaba. Por ejemplo, en Ponferrada no hay ninguna agencia de trabajo temporal, mientras en Holanda son casi características para la escena callejera. Compré El País del domingo para leer los anuncios de trabajo. Al fin y al cabo la mayoría de mis puestos de trabajo en la educación en Holanda los había encontrado en los periódicos. Solamente había algunos anuncios para empleo como manager en grandes empresas cerca de Madrid. De alguna manera tuve la impresión que mi larga experiencia como team manager de un equipo de fútbol que juega en la 5ª división de la liga de las reservas de la región Amsterdam no sería considerada como relevante. Compré El Diario de León para buscar trabajo más cerca de casa. Sobre todo anuncios para limpiadores, cuidadores de gente mayor, o chapuceros. Nada para alguien con dos ´manos izquierdas´, como se dice en Holanda.

Envié las primeras solicitudes. Escribí a escuelas, bodegas, hostales y a otras empresas que pudieran necesitar alguien con conocimiento de idiomas. Me extrañó que casi nunca me respondieran. Ni siquiera un mensaje estándar, como: Apreciamos mucho el interés que mostraba por nuestra compañía, pero lamentablemente en este momento no necesitamos a nadie con su perfil. Cuando pregunté a Ana porque no había respuestas, contestó: ´No vale solamente enviar un email; así no funcionan las cosas aquí, tienes que llamar, ir allí, presentarte, hacer amigos.´ ´Pero mi estrategia es playing hard to get,´ respondí rezongando. ´¡Por favor, no digas tonterías!´

¿Cuándo empezó a crecer este idea de una propia empresa? No lo sé. El Bierzo es una región hermosa con naturaleza pura y muchos monumentos culturales. Y casi virginal. Allí debía haber posibilidades. Para alguien sin trabajo invertir tiempo es gratis. Empecé pensando en una ruta de varios días. Desde Ponferrada. Hacia la montaña siguiendo caminitos al lado de arroyos. Dormir en casas rurales en pueblos remotos. Debe haber un mercado para esto, ¿verdad? Por vía del Consejo Comarcal del Bierzo seguí un curso: cómo escribir un plan de empresa. Allí hablamos de cosas como marketing mix y marketing estrategia. Que tienes que dar énfasis al propio carácter de la empresa. Que es altamente recomendable utilizar los nuevos medios. Facebook, twitter, youtube, blogs. ¿Blogs? ¡Qué suerte! Entonces. Si hay lectores que quieren hacer una ruta en esta región maravillosa y casi desconocida, vale, puedo ver si todavía hay sitio en la montaña, aquí. Pero no todos al mismo tiempo, ¿vale? Tenemos que cuidar el carácter propio del Bierzo.

lunes, 23 de agosto de 2010

Orgullo

´¡Qué bien estar otra vez en El Bierzo!´ digo, mientras estoy picando un trocito de calamar. ´La comida es mejor aquí, aunque este año los arenques en Holanda tenían buena cualidad. ¿Arenques? ¿Cómo los coméis? ´ Vale, hay arenques ahumados, en vinagre, pero los mejores son los arenques salados. Son casi crudos´ ´¿Crudos? ¡Qué asco!´ Estamos tomando un aperitivo en una terraza en la Plaza de la Encina en Ponferrada. Los calamares van desde luego acompañados por un vino del Bierzo. Alguien me pregunta: ´¿Y ya has encontrado trabajo aquí?´ ´No, todavía no, pero quizás viene algo.´

Empezamos a hablar sobre la economía. En España la tasa de desempleo llega hasta 20%. Una cifra increíblemente alta. ´Soy un emigrante un poco estúpido´, digo sonriendo, ´me he ido desde el país con el paro más bajo hacia el país con el paro más alto de Europa.´ ´¿Porqué habrá tanto desempleo en España?´, me preguntan. Empiezo a hablar sobre la productividad laboral y la internacionalización, como conviene a un profesor de economía, aunque esté temporalmente desempleado. De paso hablo sobre la corrupción y el clientelismo, que hacen que los recursos del estado son empleados ineficientemente. Después de mi discurso hay un momento de silencio hasta alguien dice: ´Como jugó el equipo holandés en el final era absolutamente escandaloso.´ Por un momento estoy confundido por este brusco cambio del rumbo de la conversación. Pero es lógico. Si este verano un holandés va a tomar algo con españoles, inevitablemente el final de la copa mundial va e ser un tema de la conversación.

Y todo parecía ser tan ideal. Holanda y España en la final. ´Pase lo que pase, ya he ganado,´ proclamaba orgullosamente a cualquier persona dispuesto a escucharme. Nada resultaba más lejos de la verdad. Vi la final en Holanda, en casa de mi hermano con toda la familia. Era un espectáculo vergonzoso. La patada de carate de Nigel de Jong. La estremecedora hipocresía de Mark van Bommel. Hasta el comentarista participó en la locura. Cuando por fin España marcó un gol, gritaba que era fuera de juego. ´¿Hoy día trabajan en la televisión pública miembros del partido extrema derecha?´ pregunté a mi familia. No respondieron. Estaban a favor de la naranja mecánica. ¿Y si el comentarista dice que fue fuera de juego, vale, puede ser verdad, no? Cuando después del partido expresé mi alivio que en este final el fútbol mismo había ganado, me acusaron de tener prejuicios. Mi viejo tío Jaap hablaba, aunque en bromas, de colaborar con el enemigo.

Tampoco aquí en la terraza en Ponferrada muestro mucho patriotismo. Desde luego, Holanda merecía perder. El árbitro tenía que haber sacado tarjeta roja a algunos jugadores holandeses. Que si, España era mejor. Xávi, que fantástico jugador es: el mejor del mundo en este momento.
Por suerte alguien empieza a hablar sobre las vacaciones. Contamos sobre nuestro viaje a Friesland, la provincia en el norte de Holanda. Primero con el tren desde Amsterdam a Enkhuizen, después con barco al otro lado del gran lago en el centro del país, y al final con tren a esta pequeña ciudad tan bonita: Hindeloopen. ´Y todo con el transporte público, que es bastante mejor que aquí en España.´ digo. ´Pero como jugó Holanda en el final era casi criminal´, me reprochan.
Y entiendo que este verano en España no hay mucha paciencia para escuchar opiniones de un guiri holandés.