Mostrando entradas con la etiqueta viajar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta viajar. Mostrar todas las entradas

sábado, 29 de mayo de 2021

Viaje al centro del mundo

Es sábado, 22 de mayo. El andén 1 de la estación de Ponferrada está muy transitado. Normalmente, lo considero una buena señal. Al menos la gente todavía viaja en tren. Pero ahora, en estos tiempos de Covid-19, las multitudes siempre preocupan. Bueno, hace dos semanas tuve mi primera vacuna. Pero el turno de Ana es la próxima semana. Por cierto, una vacuna no crea inmunidad completa, según los expertos. Con solo unos minutos de retraso, el tren de Vigo entra en la estación y se detiene con un chirrido. Subimos.

De hecho, el compartimento está muy ocupado. Mientras colocamos nuestras maletas en el portaequipajes, el tren se pone lentamente en marcha. Nos sentamos y miramos por la ventana. Sabemos por experiencia que la primera parte del viaje será muy bonita. Primero por el profundo cañón del río El Boeza hasta Bembibre. Entonces comienza la larga subida para salir de El Bierzo. Aquí el tren incluso tiene que hacer un lazo completo para ganar altura. La vista del empinado cauce del río da paso a laderas de pedregal negro. Son las cicatrices que ha dejado la minería del carbón. "Ahora bien, si hubiera una inversión en un nuevo túnel recto, este viaje sería mucho más corto", le digo a Ana. Con un breve asentimiento, me da la razón. Es uno de mis temas favoritos.

Una vez que llegamos a la meseta, la mayoría de los viajeros pierden interés en la vista. Pero en el tren soy un verdadero espectador por la ventana. Encuentro fascinante el inmenso vacío del paisaje. Aquí se cultiva el grano español, la remolacha azucarera y otros cultivos herbáceos. También hay mucha tierra en barbecho. No va muy bien con todos los agricultores en España. Al igual que en los Países Bajos, a veces vienen a las ciudades con sus tractores para manifestarse contra lo que ven como precios injustos para sus cultivos. Exigen precios mínimos y mantener sus subsidios.

En una vida pasada, les expliqué a mis alumnos durante mis clases de economía que los precios garantizados no suelen ser una buena idea. Luego dibujé una cruz en la pizarra que representaba la oferta y la demanda y con una línea horizontal sobre la intersección indicaría el efecto de un precio mínimo. Un exceso de oferta. Este dibujo debería explicar el estanque de leche europeo, la montaña de mantequilla y el estanque de aceite de oliva. Una situación en la que todos pierden. Uso inútil de la tierra y mano de obra para un producto que no se vende.

Pero es precisamente aquí, en esta meseta vacía, donde hay posibilidades. Se puede cambiar los subsidios de los productos agrícolas a las energías renovables, que sí están demandadas. Gran parte de esta tierra vacía podría usarse para parques solares o eólicos. Casi nadie se molestaría aquí, excepto un solo guiri que siempre mira hacia afuera por la ventana de un tren. La naturaleza podría volverse aún más rica, si los paneles solares se colocaran a una buena distancia entre sí, de modo que también puedan crecer pastos, flores y arbustos. Y si se producen menos productos agrícolas, sus precios también aumentarán. Una situación en la que todos ganamos, en mi opinión.

Cuando llegamos a Palencia, bajamos. Pasaremos la noche aquí para ver las diversas exposiciones fotográficas. Nuestra mirada recae en el tablero con los horarios de llegada y salida. Comparada con Ponferrada, esta estación es el centro del mundo. Hay trenes a Cataluña, Galicia, País Vasco, Asturias, Cantabria y Madrid. "Si hubiera una conexión rápida entre Ponferrada y León, también estaríamos conectados a esta red", le digo a Ana. Pero no me oye. Ya está de camino a la salida de la estación.





domingo, 11 de agosto de 2019

El viaje de Ponferrada a Amsterdam

Fragmentos de un diario de viaje (6 y 7 de junio)

14:20 el tren de Ponferrada a Vitoria

Estoy en el tren de Ponferrada a Vitoria después de la despedida de mi mujer Ana en la estación. Siempre un momento emocional aunque ya no es como antes, cuando viví en Amsterdam. Ahora es solamente para dos semanas. Hasta ahora el viaje es muy agradable. Leer, a veces escribir, a veces una mirada por la ventana. La meseta ya está seca. Una rapaz vuela encima del campo de rastrojo. Un aguilucho cenizo, creo.

15:30 el tren de Ponferrada a Vitoria
A ver si me va a gustar esta manera de viajar. Ya hace tanto tiempo que fui con tren o autocar a Holanda. Es que estoy harto de tanto volar. Vergüenza de volar, se llama hoy día. Ya no lo podemos negar. El comportamiento humano, y sobre todo de los occidentales, ha provocado un cambio climático global. Yo mismo, sobre todo desde mi emigración a España y mi necesidad de volver a Holanda al menos dos veces al año, he contribuido bastante. Además, no me gusta volar. Los aeropuertos son lugares desagradables. Y volar siempre da un poco de miedo, sobre todo el despegar y el aterrizar.

19:00 Vitoria
Vitoria es una ciudad agradable. Muchos carriles de bicis, parques verdes y espacio para peatones. Este último me convenía, porque la estación de los trenes está bastante lejos de la estación de los autobuses. Pero después de la caminata estoy aquí tranquilamente sentado en una terraza con una caña, esperando hasta el momento de coger el autobús a San Sebastián. Muy agradable tener tanto tiempo para cambiar de medio de transporte. A Vitoria tengo que volver.

22:00 San Sebastián
También en San Sebastián estoy sentado en una terraza. Y casi cae la noche. Estoy tomando un Txakoli y, desde luego, un pintxo. Así estoy todo preparado para la etapa más larga de este viaje. El autocar desde San Sebastián a Bruselas. Qué lástima que los trenes de largo trayecto son tan caros. Viajar con tren es tanto más confortable que con autobús. En el tren se sienta más cómodamente, se puede leer, de vez en cuando andar un poco. Pero el autobús era barato; tal vez me daba una reducción por tener sesenta años.

02:00 el autocar de San Sebastián a Bruselas
¡Qué comienzo más intranquilo del viaje con autobús. Un empleado de Alsa, la compañía de autobuses, hacía un rollo tremendo. A cada uno que entraba en el bus dijo en un tono de enfadado que no se podía llevar tanto equipaje de mano, incluso cuando, como in mi caso, se trataba solamente de una pequeña mochila con un libro y un neceser. Algunos pasajeros se ponían enfadados, pero me quedé estoico. Me parecía estupendo que Alsa había contratado como asistente de viaje a este hombre con problemas mentales. Tuve un susto enorme cuando el mismo hombre se sentaba detrás del volante. Aunque no conducía mal, sentí alivio cuando bajó ya antes de Burdeos. Su colega que le sustituye como chófer parece más estable, pero tiene en contra que acaba de leer sus mensajes en su móvil.

07:35 el autocar de San Sebastián a Bruselas
La parada anterior era puro romanticismo de viaje. Un restaurante feo al lado de una gasolinera en algún sitio entre Tours y Orleans. Los pasajeros que andan atontados por el restaurante vacío y ya cerrado y al final compran una botella de agua y unas nueces en una máquina. A pesar de la hora tan tarde hacía calor. Afuera, en la terraza del restaurante, los pasajeros empiezan conversaciones. Una chica me cuenta que va a trabajar como voluntaria en un campo de refugiados en Calais. ¡Una heroína! Ahora vamos a parar para un desayuno.

11:30 el autocar de Ponferrada a Bruselas
!París! Son las once de la mañana. Me gustaría hacer una foto de uno de los edificios característicos, la Torre de Eiffel si es posible, pero no pasamos por el centro. Es una foto fea de una estación de los trenes al lado de la Sena que envío a Ana.
Hubiera sido estupendo coger el Thalys, el tren de alta velocidad, desde París a Amsterdam, pero esto es impagable si no reservas con mucha antelación. Me espera otro largo trayecto en autocar hasta la llegada en Bruselas. Pues bien, leer y dormir.

17:30 el tren de Bruselas a Amsterdam
Por suerte el bus paró muy cerca de la estación Du Midi en Bruselas. Compré mi billete en la taquilla. Ya era familiar cuando pude hacerlo hablando holandés. Busqué un rato en aquella estación tan grande un sitio para sentarme a comer, pero al final me compré unos sándwiches que comí afuera en el andén. Ahora la última etapa a Amsterdam.

19:00 el tren de Bruselas a Amsterdam
Casi estoy. Afuera el paisaje de praderas que conozco tan bien. En la estación tengo que cambiar a un bus urbano y después andar a la casa de mi hermano. El viaje era largo, fatigoso tal vez, pero también bonito. No será la última vez.

Detalles técnicos del viaje
Compañía
desde
a
precio
Renfe
11: 28 Ponferrada
16:25 Vitoria
€   12,20
Alsa Bus
20:10 Vitoria
21:25 San Sebastián
€     7,00
Alsa Bus internacional
22:30 San Sebastián
14:40 Bruselas (pero por retraso a las 16:00)
€   75,00
NS (compañia de trenes holandesa)
16:50 Bruselas du Midi
19:38 Amsterdam
€   36,60


Total
€ 130,80
Desventajas
Mucho tiempo
Dormir en una silla
Cansancio
Ventajas
Leer libro y prensa internacional
Comer y beber en varios países
¡Esto es viajar!








miércoles, 12 de septiembre de 2012

El viaje


En el coche
Es sábado el 1 de septiembre. Nos levantamos pronto. Tuve una noche intranquila. Todavía viajar me hace nervioso. Aunque he hecho este viaje tantas veces. Pongo mi equipaje en el maletero y me siento en la silla del copiloto. Salimos el garaje. Va a ser otro día maravilloso. Quizás septiembre es el mes más bonito en El Bierzo. Lo voy a echar de menos: las viñas en los primeros colores del otoño; la luz oblicua del sol otoñal sobre los picos de la montaña; los días calientes con las noches frías. Acercamos la estación de los autobuses sin hablar mucho. Todavía despedirnos es difícil. Aunque es solamente para unas semanas. Salgo del coche y cojo mi maleta. Quizás esto era el último viaje con coche de este mes.

En el autobús
Este país es vacío. Los campos vacíos. Las autovías vacías. Será un cambio grande. Este mes voy a viajar entre Ámsterdam y Rotterdam. Quizás la región más poblada del mundo. Con una velocidad constante el autobús cruza la meseta en la dirección de Madrid. Intento leer El País. Otro artículo sobre la crisis. Mis párpados pesan más y más.

En el metro
En Estación Sur noto que mi abono de viajes no más funciona. En una máquina compro un billete sencillo a Barajas. Bajo las escaleras al andén. También este parte del viaje puedo soñar. El Circular hasta Estación Nuevos Ministerios. Allí cambiar a línea 8. A medida que el metro acerca el aeropuerto el número de viajeros con maletas y mochilas crece. Bajo en T4. Para salir de la estación del metro pongo mi billete en la ranura al lado de las puertitas correderas. La maquina hace un sonido chillado. Las puertitas no se abren. Otra vez. Nada. Asombrado miro alrededor. Por todos lados hay máquinas para comprar un suplemento. No hay otra solución. ¡Tres euros! Pero ahora las puertitas se abren. Ando al servicio de información del metro para explicar la situación. Que ya había comprado un billete de dos euros y que por error tenía que comprar otro para poder salir de la estación. La mujer mueve la cabeza afirmativamente. Es correcto. Un suplemento para el aeropuerto. Le respondo: ‘Eso es un atraco.’ Son las palabras que había oído utilizar mi suegro cuando comimos en restaurante caro. La mujer responde pacientemente: ‘Es una decisión de Madrid.’

En el avión
No me gusta volar. Por suerte puedo escribir un poco. Y también preparar las clases de economía que voy a dar este mes. Por la ventana veo que estamos acercando al destino. Esto debe ser Amberes. Mira: los diques de la delta al sur de Rotterdam. Una vista impresionante. El aterrizaje es suave. Después sigue el largo camino del avión sobre el suelo hacia la esclusa. Ahora estoy de veras cansado del viaje. No falta mucho.

En el autobús
¡Es el colmo! Mi abono de transporte público se había caducado. Ahora tenía que comprar una nueva tarjeta chip para el transporte público. Otra vez € 7,50. Y esto todavía sin saldo. ¡Los turistas son la vaca lechera de esta crisis! Es lo que dije al hombre en el estanco del Renfe holandés. ‘A extranjeros siempre aconsejo comprar billetes sueltos,’ respondió. ‘¡Pero son muy caros!’ La misma reacción paciente como in Madrid. ‘La decisión viene de arriba.’ Por suerte estoy ahora en el autobús en dirección de Ámsterdam.

Sobre la bicicleta
Es domingo el 2 de septiembre. El sol brilla. Voy con bici por el Vondelpark. Por todos lados veo gente alegre. Qué diferencia con el malhumor y pesimismo que la crisis parece generar en España. Lo sé. La alegría viene del buen tiempo. Todo el verano había lluvia. Un día hermoso pinta Holanda en colores alegres. Seguramente también hay muchas personas descontentas. Tenemos partidos políticos especiales para ellas. En toda la ciudad se puede leer los eslóganes en los posters para las elecciones. Un poster tiene como texto: ‘Onbeperkt alles!’ ¡Todo, sin límites! Cuando miro mejor veo que no se trata de un eslogan político sino de un anuncio para internet. Sin no, un partido con un eslogan como este tendría una posibilidad de atraer a los votantes decepcionados en otros partidos. Tomo una foto con mi móvil y continuo con mi ruta. ¿Por dónde iré ahora?