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miércoles, 22 de noviembre de 2023

Un buen comienzo del fin de semana

Es viernes por la tarde. Con mi bolsa llena de compras para la cena, bajo las escaleras desde la parte alta de la ciudad hasta el barrio donde vivimos. Oigo gritos y alguien que hace sonar un silbato de manera muy molesta. Estoy confundido por un momento, pero pronto me doy cuenta de lo que se trata. Son los manifestantes. Están enfrente de la sede del PSOE para protestar contra la ley de amnistía.

Por curiosidad, me desvío de la ruta más corta a casa para ver la manifestación. En Madrid, los jóvenes amotinados están causando problemas en manifestaciones similares, donde no se evitan los símbolos nazis. Las cosas están bastante tranquilas aquí; un pequeño grupo de personas envueltas en banderas españolas hace mucho ruido pero nada más. Aún así, pienso: ¿De dónde sale tanto fanatismo? De todos modos, eso es lo que pensé de los manifestantes catalanes para la independencia en 2017 también. Este guiri no tiene de veras una opinión sobre el tema Catalunya. ¿Pero de donde sale este orgullo nacionalista de los catalanes y de los manifestantes aquí? Por cierto, el lugar donde alguien nace no es ningún mérito propio, aunque sí es suerte si naciste en la Unión Europea y no en uno de los países asolados por las guerras, la pobreza y las peores consecuencias del cambio climático.

Mientras camino de regreso a casa, mis pensamientos se dirigen automáticamente a las elecciones que tendrán lugar en los Países Bajos esta semana. También allí participan algunos partidos muy nacionalistas; ni siquiera es imposible que el partido del notorio Geert Wilders será el partido más votado. Hay también un partido nuevo con bastante apoyo que quiere reformar el sistema electoral para convertirlo en un sistema de distritos, con la idea que esto haría disminuir la distancia entre los políticos y la gente y pondría fin al enorme número de partidos políticos que participan en las elecciones neerlandeses (¡26!). Pero como alguien que vive en un país donde existe tal sistema, digo: "¡Qué no lo hagas!" Parte de los problemas políticos de España derivan del sistema de distritos, que ha creado dos bloques políticos irreconciliables rodeados de partidos territoriales de los cuales casi siempre depende un gobierno. 

Cuando estoy cerca de casa, me olvido de todas las preocupaciones políticas. ¿Cómo preparará Ana el rape que acabo de comprar? Con una botella de vino bueno y nuestra música favorita de fondo, este será sin duda el comienzo de un fin de semana maravilloso. No está nada mal ser europeo. 




jueves, 26 de octubre de 2023

El mundo exterior tan peligroso

Siempre que estoy en Ámsterdam, voy en bicicleta por el Jacob van Arteveldestraat, la calle dónde pasé toda mi juventud, para recordar el pasado. La calle ha cambiado drásticamente. El edificio donde estaba nuestra casa ha sido reemplazado por una nueva construcción que, espero, resistirá la prueba del tiempo mejor que los bloques de viviendas baratas de la década de 1950. Sin embargo, algunas cosas siguen iguales. El canal donde mi padre pescaba a menudo. El edificio de nuestra antigua escuela primaria, que ahora alberga un gimnasio y una mezquita.
El nuevo bloque residencial de nuestra casa mantuvo la misma numeración y altura, por lo que siempre puedo mirar hacia donde una vez estaba nuestro balcón, en el tercer piso de la casa número 7. Allí vivíamos con la familia con tres hijos. Allí estaba el reino de mi madre, que habría cumplido 100 años exactamente hoy, el 27 de octubre.

No fue una aventurera, mi madre. Prefería quedarse en casa e incluso unas vacaciones en los bosques holandeses suponían todo un reto para ella. Que yo sepa, sólo había estado en el extranjero una vez, que fue durante unas vacaciones en el este del país cuando puso un pie al otro lado de la frontera. Ah, sí, creo que en su juventud también había estado en el puerto de Amberes con el barco de sus padres.

Quizás su infancia había sido demasiado turbulenta. Creció en un barco, primero de vela y luego de motor, con sus dos hermanas y hermano. Como resultado, tuvo que ir cada vez a una escuela primaria diferente por donde el barco estaba. La compra de un barco a motor por parte de mi abuelo justo antes de la depresión de los años 30 resultó ser una decisión equivocada. Después de la quiebra, la familia se mudó a una casa de una habitación en Ámsterdam. Mi abuelo tenía que hacer cola cada día para poner un sello y recibir beneficios y mi madre trabajaba como sirviente de limpieza en algún lugar. Nunca asistió a la escuela secundaria. Los años de guerra le hicieron la vida aún más difícil, con su prometido en el servicio militar, luego prisionero de guerra y después en Alemania como trabajador forzado. 

Así, en los años 50, la casa de Jacob van Arteveldestraat se convirtió en su pequeño paraíso, donde estaba a salvo del mundo exterior tan peligroso y podía preparar sus deliciosas comidas holandesas y llevar la casa. Los logros materiales de la sociedad de bienestar fueron aceptados felizmente, pero a veces mi madre tuvo más dificultades con los cambios de mentalidad de los años 60 y 70. La revolución sexual y la emancipación de la mujer parecieron cuestionar su condición de ama de casa trabajadora, de la que estaba tan orgullosa. A veces meneaba la cabeza llena de canas prematuras y decía: "Parece como si el mundo entero se había vuelto loco". 

Más tarde en su vida se adaptó a los nuevos tiempos. Por ejemplo, apreciaba las comidas extranjeras que yo le servía (aunque las patatas hervidas seguían siendo sus favoritas) y se llevaba muy bien con los empleados de origen extranjero que venían a su casa como ayudantes a domicilio. Ella no vivió mi traslado a España. No sé qué habría pensado de eso, pero casi puedo ver su pelo gris moverse. Ella tampoco vivió la muerte prematura de mis dos hermanos, quizás afortunadamente.

Bueno, parece que a medida que las personas envejecen, empiezan a parecerse cada vez más a sus padres. A veces yo también sacudo la cabeza cuando veo cómo van las cosas en el mundo. Algunos políticos actuales se parecen demasiado a los dictadores que durante la juventud de mi madre arrastraban Europa en un espiral de violencia y aniquilación. En estas ocasiones hago eco de mi madre: "Parece que el mundo entero se ha vuelto loco."

Mi madre y yo


miércoles, 29 de marzo de 2023

Las tres etapas de la migración

Ahora que mi trabajo principal es enseñar holandés online, a menudo hablo con mis alumnos sobre lo que es dejar tu propio país y establecerte en un entorno nuevo con una cultura y un idioma diferentes.
Los refugiados de veras, que han tenido que abandonar su país debido a una guerra o la opresión, no tengo como estudiantes. Las lecciones de holandés se organizan para ellos en los centros de acogida de refugiados. Sin embargo, llama la atención cuántos de mis alumnos tienen grandes dificultades con los regímenes de su país, como los que vienen de Rusia, Irán, Turquía, China y Bielorrusia. 

La mayoría de mis estudiantes son los llamados ‘expats’, los expatriados, una palabra que se usa para los trabajadores inmigrantes mejor pagados. A menudo trabajan en la tecnología moderna, por lo cual están acostumbrados a comunicarse en línea. También tengo como estudiantes algunos emigrantes por amor, con los que tengo aún más en común.
Con base en mis propias experiencias y las de mis alumnos, veo estas tres etapas de la migración (voluntaria).

Etapa 1: el primer enamoramiento
Todo es nuevo. Hay tanto por descubrir. Esta etapa ya comenzó para mí durante mis vacaciones en España. La comida, el clima, la naturaleza, el idioma y por supuesto la gente agradable y comunicativa hicieron de España mi principal destino de viaje. Durante los primeros años que vivía aquí me mantuve en esta etapa dichosa, porque instalarse en algún lugar es una aventura completamente diferente a estar de vacaciones.
Mis alumnos conocen el mismo sentimiento. Al principio están muy entusiasmados con las hermosas ciudades holandesas, la abundancia de vegetación, la amplia oferta cultural y la pequeña escala de las grandes ciudades, donde la bicicleta y los pies son los principales medios de transporte.

Etapa 2: la duda
Después de unos años, inevitablemente surgen las primeras dudas. Y la nostalgia. De repente ves las desventajas de vivir en tu nuevo país. Aprender el idioma no va tan rápido como pensabas. Empiezas a echar de menos a cosas. En mi caso concreto, esa es mi libertad de movimiento, que aquí está mucho más limitada porque el transporte público es escaso y andar en bicicleta equivale a jugarse la vida. No, todavía no tengo licencia de conducir. También me enfrenté a las imperfecciones del mercado laboral español. 
Mis alumnos siempre mencionan el clima húmedo y ventoso de los Países Bajos como primer problema, seguido de los carísimos restaurantes holandeses con esas inevitables patatas fritas con mayonesa. Y luego, por supuesto, hay esa lengua tan difícil. En la etapa 1 todavía pueden arreglarse con el inglés, pero cada vez más ven la necesidad de mejorar su holandés para poder comunicarse con los holandeses incluso en las últimas horas de una fiesta.

Etapa 3: en casa
Y en algún momento has llegado completamente en tu nuevo país. Te sientes como en casa. Los jóvenes entre mis alumnos pueden ser capaces de llegar a esta etapa, donde yo mismo, por mucho que lo desea, nunca llegaré. Tal vez era un inmigrante demasiado mayor para integrarme completamente o estaba demasiado ocupado con las clases de holandés e inglés para aprender a hablar bien el español. Soy y seré un outsider, un guiri, que contempla con extrañeza las cosas que me rodean. De todos modos, eso significa al menos que puedo continuar con mi blog Opiniones de un Guiri por el momento.
Al lado del río Sil en Ponferrada

viernes, 16 de diciembre de 2022

Llenar el vacío

Aún asombrado, entro en la sala de estar. Ana, que está sentada en el sofá viendo nuestra serie favorita Amar es para siempre, me mira interrogante.
'¿Quien llamó?'
'Te lo cuento luego durante los anuncios publicitarios.'
Es que no quiero perderme nada de la serie, que vemos casi todos los días laborales después de la comida desde hace al menos 15 años. La serie sigue a los personajes alrededor de un café de Madrid durante los años de la posguerra y la transición. Ahora hemos llegado a principios de la década de 1980, cuando yo mismo estaba en Madrid por primera vez.
Cuando comienzan los anuncios, apago como siempre el sonido y le lo explico a Ana.
‘Era una escuela de educación profesional en Alkmaar (una ciudad holandesa). Me preguntaron si quería enseñar inglés intercultural a partir de la próxima semana'.
'¿Inglés intercultural?'
 'Yo tampoco sé lo que es. Habían visto en mi currículum en alguna bolsa de trabajo que también tengo experiencia en clases de inglés.'
'¿Qué respondiste?'
'Que vivo en España, pero eso ya lo deberían saber por el número de teléfono. Y que en realidad soy profesor cualificado de economía. Y que no estoy disponible de inmediato, pero que estaría dispuesto a venir para dar clases durante un breve período en el futuro.'
Entonces veo que los terribles anuncios se han terminado y vuelvo a encender el sonido. La abogada, interpretada por una gran actriz, se ha quedado embarazada justo cuando acaba de convertirse en líder de un partido político. ¡Qué emocionante es esta serie!

Cuando suena la melodía final de la serie, vuelvo a pensar en esa oferta de la escuela. Lo demuestra una vez más. El mercado laboral en los Países Bajos está completamente fuera de control. La escasez de personal provoca cancelaciones de clases en la educación, retrasos o cancelaciones de trenes, colas larguísimas en el aeropuerto Schiphol, falta de personal en los bares y restaurantes y llamadas telefónicas desesperadas a profesores de 64 años en países lejanos con calificaciones en otras asignaturas.

Y ese no es de ninguna manera el único problema al cual se enfrentan los Países Bajos. Los inmigrantes laborales podrían llenar muchas vacantes, pero hay muy pocas viviendas asequibles. No se permite la construcción porque ya se está emitiendo demasiado nitrógeno, especialmente por parte del sector agrícola. Las carreteras están llenas de atascos, la industria emite demasiado CO2 y luego existe el peligro estructural de que toda la parte occidental de los Países Bajos se inunde si el nivel del mar sube como consecuencia del cambio climático. En resumen: los Países Bajos están en los límites del crecimiento económico o ya los han superado.

Es una gran diferencia con la situación aquí en El Bierzo. Esta región pertenece a la 'España vacía', o, como dicen algunos, 'la España vaciada', porque creen que el éxodo es fruto de políticas equivocadas. Hay muchas casas abandonadas aquí y el desempleo sigue siendo alto.

El Bierzo puede ser una ubicación excelente para empresas, instituciones europeas, pensionistas y nómadas digitales. La vida aquí es mucho más barata que en Madrid, Barcelona, Ámsterdam, París o London. Hay muchas viviendas vacías y no hay atascos de tráfico. Aquí la naturaleza sigue siendo pura. Aquí se encuentra espacio y tranquilidad. Y el vino es muy sabroso. ¡Ven a El Bierzo!



sábado, 24 de septiembre de 2022

El ejemplo alemán 2: Tratando con el pasado

Es una tarde cálida de agosto. Estamos sentados en una terraza a lo largo del Rin en Bonn con nuestros amigos alemanes para celebrar nuestra última noche con una cena abundante. Alzamos los vasos de cerveza y brindamos en tres idiomas:
"Prost!" "Proost!" "¡Salud!"

Estamos hablando de la imagen de nuestros países en Europa. Les cuento que en el pasado, durante nuestros viajes de Interrail, siempre dejábamos claro que no éramos alemanes sino holandeses, porque teníamos la impresión de que todavía había mucho resentimiento contra los alemanes en Europa. Pero que hoy día tengo la idea de que son los holandeses que son mucho menos populares, sobre todo en los países del sur de Europa. Nuestros amigos alemanes dicen que a veces sintieron cierta hostilidad durante sus visitas a los Países Bajos. Entonces digo:
"Es así, algunos holandeses se unieron a la resistencia décadas después de la guerra, algo que en la mayoría de los casos sus padres no hicieron cuando realmente importaba. Pero lo que realmente hace muy bien Alemania es reconocer y disculparse por los crímenes del régimen nazi. En este sentido Alemania es un ejemplo para otros países”.
De repente siento unas lágrimas de emoción brotar de mis ojos. Rápidamente tomo un sorbo de cerveza y miro hacia el Rin, donde un barco avanza pesadamente hacia Rotterdam por el río con tan poca agua.

Mis emociones tenían mucho que ver con el viaje en tren de Düsseldorf a Bonn de unos días anteriores. Había arreglado que tomáramos un tren lento, que pasaría por Neuss, la ciudad donde mi padre había estado como trabajador forzado durante la guerra. Cuando pasamos por las interminables fábricas químicas allí, miré por la ventana y pensé en mi padre. ¿Cómo hubiera sido la situación entonces aquí? Un infierno, sin ninguna duda.

En toda Alemania hay monumentos y placas conmemorativas de las numerosas víctimas del régimen nazi. También para los trabajadores forzados. Pocos países están dispuestos a asumir la culpa de esa manera.

Los Países Bajos, por ejemplo. ¡Cuántos problemas tiene mi país con el reconocimiento de las páginas más negras de su historia! Solo a través de la presión de los descendientes de las víctimas esto está cambiando, pero durante años se mantenía en secreto la cruel y tan lucrativa trata de esclavos y la opresión y los crímenes de guerra en Indonesia.

España también tiene dificultades para procesar el pasado. Incluso hay una cierta tendencia a restar importancia a la opresión colonial y la Inquisición al señalar que las historias negativas son el resultado de "La Leyenda Negra", pregonada por los países protestantes para retratar a España bajo una mala luz. Lidiar con la guerra civil española y la dictadura de Franco también es un proceso doloroso. Durante demasiado tiempo ha sobrevivido el monumento a Franco El Valle de Los Caídos. Cuando el actual gobierno de izquierda quiso desmantelar el monumento, lo hizo en contra de la oposición de los partidos de la derecha. En España no es posible separar el procesamiento del pasado dictatorial de las contradicciones políticas actuales.
En este sentido, tanto mi país de residencia como mi país de nacimiento podrían tomar como ejemplo a Alemania.

Mientras tanto, ha oscurecido en Bonn. Después de la cena pesada, decidimos dar un último paseo por las orillas del Rin. Todavía hace calor y hablamos de temas ligeros, como dónde nos encontraremos la próxima vez: en Alemania, en Holanda o en El Bierzo.

Placa conmemorativa de los trabajadores forzados en las minas de Essen, Alemania


e
Estatua en Hoorn (Holanda) de Jan Pieterzoon Coen, quién cometió genocida de los habitantes de las Islas de Banda en 1621
(AQUÍ hay más información)












jueves, 8 de septiembre de 2022

El ejemplo alemán 1: Transporte público

El sol brillaba. Mirábamos por la ventana el paisaje que pasábamos, lleno de hermosos bosques y campos verdes. Y eso en el área del Ruhr que es tan densamente poblada, y donde la minería y la industria pesada habían causado previamente el sufrimiento natural. Volví a consultar google.maps en mi teléfono móvil. “Podemos hacer transbordo a otro tren en la próxima estación, pero también seguir a una después para hacer transbordo a un autobús que nos lleve más cerca de nuestra casa de huéspedes.” Ana me miró con una sonrisa. “¡Esto es libertad!” suspiré en voz alta. Ahora Ana se reía exuberantemente. Sabía exactamente lo que quería decir. Después de todo, lo había dicho muchas veces en estas vacaciones.

Este verano todo el mundo podría utilizar en Alemania todos los transportes públicos regionales por nueve euritos al mes. Tenía todo que ver con la guerra en Ucrania. La idea fue que así menos gente usaría el coche y por tanto gastaría menos energía y, además, era una compensación para los hogares que económicamente sufrían la inflación. Y eso dio una sensación de libertad: no esa molestia de comprar billetes; no tener que preocuparte por el precio. Fantástico.

Una medida similar se ha tomado recientemente en España. El gobierno ofrece grandes descuentos en abonos a trenes, autobuses y metros regionales. Me parece un buen plan.
Pero hay un problema para las regiones que aquí llaman la España Vacía y a las que también pertenece El Bierzo. ¡Casi no hay transporte público!

Como ciudadano de Ámsterdam conscientemente sin carnet de conducir, me impactó bastante cuando venía a vivir a El Bierzo y me di cuenta de que en Ponferrada no circula ni un solo autobús a las principales atracciones turísticas. Incluso Las Médulas, la principal atracción de El Bierzo, solo es accesible en coche y lo mismo ocurre con Peñalba de Santiago (uno de los pueblos más bonitos de España), la estación de esquí de Leitariegos y todas esas hermosas rutas de senderismo en el Alto Sil. Existe un plan para hacer circular un tren de vapor turístico por el valle del río El Sil por el norte. ¿Qué tiene de malo un tren normal?
Por cierto, el transporte público tampoco se usa mucho para viajar al trabajo. Yo mismo tuve una vez que rechazar un trabajo en León, la ciudad principal más cercana, porque era muy complicado y tomaba mucho tiempo viajar de ida y vuelta.

Bueno, es lo que pasa cuando emigras. A veces ganas algo, a veces pierdes algo. El transporte público puede ser mejor en los Países Bajos y Alemania que aquí en España, pero cuando teníamos nuestra primera comida española en un restaurante de camino a casa, inmediatamente estuvimos de acuerdo. En España se come mucho mejor.

Wuppertal



jueves, 6 de enero de 2022

Wopke Hoekstra tiene que marcharse

Desde que vivo aquí en España, casi miro todo lo que sucede en Holanda con ojos ajenos. No hace falta decir que trato de estar al tanto de los acontecimientos políticos y sociales, aunque sólo sea porque mi derecho a votar en las elecciones nacionales sigue siendo válido únicamente en los Países Bajos. Y para ser honesto, muchas cosas que están pasando en mi país natal no me gustan nada. Por la instalación del nuevo gabinete el 10 de enero, me limitaré a los desarrollos parlamentarios y no hablaré de todos los informes inquietantes sobre los violentos disturbios de los aficionados al fútbol, los entusiastas de los fuegos artificiales y los negacionistas de virus. Después de todo, lo que se decide en la política holandesa, a través de la Unión Europea, también tiene una influencia sustancial en la vida cotidiana en España. Quiero hablar en particular de Wopke Hoekstra, el ministro de Finanzas saliente y el futuro ministro de Relaciones Exteriores en el nuevo gabinete.

Se hizo particularmente impopular, aquí en España y en el sur de Europa en general, cuando mostró poca empatía durante la primera ola de Covid e intentó con todas sus fuerzas evitar que los fondos europeos se utilizaran para ayudar a los países que entonces estaban muy afectados. Mientras hubo un estado de emergencia en Italia y partes de España, sintió que tenía que señalar que estos países mismos deberían haber ahorrado más en los años anteriores. Fue, por decirlo suavemente, un comentario desafortunado en un momento poco adecuado.

Era un símbolo de algo que había estado sucediendo durante algún tiempo. Los demócratas cristianos estaban perdiendo cada vez más su rostro social. Esto se hizo aún más claro durante el asunto del supuesto fraude con las ayudas sociales. Muchas familias fueron acusadas erróneamente y tenían que devolver todo el dinero que habían recibido en los años anteriores. Por el uso de algoritmos se trataba sobre todo de las familias con los apellidos extranjeros. Esto, por supuesto, fue ampliamente cubierto en la prensa española, también porque la abogada de origen español Eva González Pérez jugó un papel importante en sacar a la luz los abusos. Al final, el gobierno holandés cayó a causa del asunto, pero de manera milagrosa regresarán muchos de los involucrados en el nuevo gobierno, incluido el propio Mark Rutte y también Wopke Hoekstra. 

Cuando leí informes en los medios de comunicación españoles y holandeses de que se mencionaba a Hoekstra en los Pandora Papers, porque tenía acciones en una empresa de buzones en las Islas Vírgenes Británicas, asumí que sus días políticos estaban contados. Después de todo, antes de la caída está la soberbia. Nada resultaba menos cierto. Pero, ¿cómo va a explicar el gobierno holandés a los países del sur de Europa que su ministro de asuntos exteriores, que tanto criticaba la falta de disciplina financiera de los países del sur de Europa, evitaba pagar impuestos por vía de un paraíso fiscal? 

En mi opinión, aquí está en juego la integridad de la política holandesa. Un ministro de Hacienda y también un ministro de Asuntos Exteriores sólo tiene el derecho moral de hablar y juzgar dentro de la Unión Europea si esta persona tiene una conducta impecable. En mi opinión, Wopke Hoekstra no puede, por tanto, convertirse en el nuevo Ministro de Asuntos Exteriores de los Países Bajos.

¿Estás de acuerdo? Entonces firme mi petición (enlace: https://chng.it/P9Ggpf2F2V) dirigida a los parlamentarios holandeses para votar en contra del nombramiento de Wopke Hoekstra. Sí, sé muy bien que esto en realidad no tiene posibilidades de éxito, pero es que vivo en el país de Don Quijote.



miércoles, 28 de julio de 2021

Adiós a mi hermano mayor

Todo sucedió tan rápido. Nos habíamos visto en abril en el funeral de nuestro hermano Willem. Entonces no parecía que le pasara mucho. Quizás un poco pálido y flojo, pero eso no fue tan extraño en un evento tan dramático como la muerte de un hermano y eso además en medio de una pandemia.

Pero en junio recibimos el primer mensaje inquietante de WhatsApp. ‘Hola Ana y Roland, ¿cómo estáis? Yo, no tan bien. Puede que tenga un tumor en el páncreas.’  Eso era efectivamente lo que tenía y maligno además.

Mi hermano estaba decidido. No quería la larga agonía con la radiación, las hospitalizaciones, el dolor y otras molestias físicas sólo para prolongar la vida un poco. Durante una conversación por Skype, ya nos dijo: ‘Si la cirugía no es posible, quiero la eutanasia.’ Ya lo había hablado con su médica de cabecera. Después de muchas investigaciones, la cirugía resultó imposible. También encontraron un gran tumor en su esófago. Ya no podía comer alimentos sólidos.

Cuando llegamos a los Países Bajos, todavía le quedaban tres días de vida. Fueron los días más intensos de mi vida. Ana y yo estábamos allí a menudo junto con Anton, sus dos hijos Marcel y Linda y su esposa Leen en la sala de estar. Todavía no tenía ningún dolor. Estaba cansado pero también muy conversador. Contó muchos recuerdos. Bromeó para tranquilizarnos y continuó asegurándonos que no le tenía miedo a la muerte. En gran parte organizó su propio funeral. Eligió la música y el texto para la tarjeta del funeral. Su hijo Marcel incluso grabó un video de él, que se iba a reproducir en el funeral, con la apertura: 'Bienvenidos amigos, vecinos, familiares y conocidos, les doy la bienvenida a todos. Qué especial es dar tu propio discurso en tu propio funeral.’

El viernes 2 de julio, a la hora acordada, a la una y media, las dos médicas llegaron a la casa. Le preguntaron si todavía estaba convencido de su decisión. Lo estaba. Luego se le administró sedación. Todos estuvimos presentes en el fallecimiento de Anton: Lenie, Linda, Marcel, Ana y yo. Cuando el sedante comenzó a hacer efecto, Anton dijo: ‘Ahí voy’ y se quedó profundamente dormido. Luego, la médica le administró el relajante muscular que detendría el corazón. Más tarde hablé con la médica por un tiempo. Me pareció muy natural tener una conversación amistosa con la mujer que acababa de ayudar a mi hermano a morir. Ella me dijo que estaba de acuerdo con Anton en su decisión. Era asombroso que todavía no tuviera dolor, pero el gran sufrimiento seguramente habría llegado pronto.

De todas las muertes que he presenciado de cerca, esta fue sin duda la más dramática, pero al mismo tiempo la más serena. Murió tranquilamente en casa, rodeado de sus seres queridos, con tiempo de sobra para despedirse y tranquilizarnos a todos. Estaba tan orgulloso de mi hermano mayor como cuando era pequeño. Aprendí mucho de él hasta el último momento.

Los tres hermanos en 1959
En orden de edad: Anton, Willem y Roland




domingo, 29 de marzo de 2020

Wopke

Otra vez un ministro de hacienda de los Países Bajos hizo la vida de un guiri neerlandés más dificil con un comentario tonto en un momento delicado. Esta vez el ministro se llama Wopke Hoekstra (se pronuncia como hukstra). Ahora, que en la UE todos los países tienen que ponerse de acuerdo sobre un paquete de medidas para suavizar los efectos de la crisis económica, que sin ninguna duda nos espera, Wopke lo consideraba necesario decir que la Comisión de la UE tenía que hacer un informe sobre las razones por las cuales algunos países han construido reservas financieras (como los Países Bajos y Alemania) y otros no (como Italia y España).  No era exactamente el momento adecuado para abrir esta discusión, ahora que muchos países han paralizado su economía completamente y se necesita unos estímulos fiscales de la economía inmediatamente, por ejemplo financiados por eurobonos  (que son bonos emitidos por la UE para evitar especulación contra los bonos de algunos países como ocurrió en la última crisis). Quizás el comentario de Wopke estaba dirigido sobre todo al consumo en los Países Bajos, donde los partidos de la derecha del gobierno neerlandés (él es de los demócratas cristianos) sienten el aliento de los populistas en la nuca, pero para llegar a un acuerdo europeo era muy contraproducente. Vale, si sirve para algo será para disminuir la crispación política en España porque ahora hay un enemigo en común.

A mí me parecen los ‘coronabonos’ una necesitad en el corto plazo porque algunos países, Italia y España sobre todo, necesitan una manera de financiar sus gastos para salvar sus sistemas sanitarios y económicas, sin tener que pagar una tasa de interés alta. Por cierto, también en el largo plazo estoy en favor de los eurobonos como manera de financiar los déficits públicos de los estados europeos, aunque sobre este tema sí tenemos primero que hacer una investigación sobre las consecuencias. Y efectivamente, en el largo plazo tenemos que averiguar porque algunos estados europeos tienen más reservas financieras que otros, o sea, porque hay tantas diferencias en niveles de desempleo, déficits públicos  y productividad entre el norte y el sur de la UE. Es una cuestión importantísima para mañana, pero para hoy, lo primero que tenemos que hacer es buscar una manera de salir de la crisis todos juntos. Ya.


lunes, 23 de marzo de 2020

Amor en tiempos de covid-19

Nosotros también lo hacemos. Cada tarde a las 8 vamos a nuestra terraza para aplaudir. Una vez cantamos la canción Resistiré, vale, mi mujer la cantó y yo toqué la guitara. La verdad es que es agradable hacer estas cosas, como muestra de solidaridad con la gente trabajando en la sanidad, el transporte, las tiendas u otros sectores de importancia. Nos da la sensación de pertenecer a ésta amplia parte de la población de Ponferrada, El Bierzo, España, Europa y el mundo que quiere hacer lo que sea necesario para evitar un desastre sanitario, que es quedarnos en casa.

Dese luego hablamos mucho del virus. Estamos todo el día juntos en casa, mi mujer Ana y yo, pues ya sabemos exactamente lo que la otra persona hace y ha hecho. La única caminata posible es hacia el supermercado, pero conversaciones largas sobre este tema ya no tenemos, ahora que estamos acostumbrados a las colas largas afuera de las tiendas. Incluso el papel higiénico no es un tema; ya hay suficiente en los estantes y los peores días de acaparar se acabaron.

Entonces, un tema importante de la conversación durante la cena o la comida es lo que hemos leído en los medios sociales y los periódicos digitales. Lo que muestra esta crisis otra vez, es que nosotros, la gente de este mundo, a pesar de la diversidad cultural y política, nos parecemos mucho. Pero no todo el mundo es capaz de olvidar las diferencias de opinión en tiempos de covina-19. Aunque cada vez hay menos personas que niegan el problema, hay, desde luego, los compatriotas indignados que quieren dar la culpa a los otros, que pueden ser los inmigrantes, los capitalistas, las feministas, los neoliberales, los servicios secretos de China, los servicios secretos del EEUU, el gobierno actual, el gobierno anterior, el rey de España, Pablo Iglesias o Batman.
La crispación política parece en España más presente que en los Países Bajos*, como muestran las discusiones feroces entre el gobierno de Madrid y el gobierno central. Una cacerolada como hubo aquí cuando habló el rey en la televisión sería en los Países Bajos inconcebible en tiempos de covid-19.

Lo que a veces me da envidia son los mensajes y las fotos que mis amigos neerlandeses me envían. Aunque allí cerraron los sitios de ocio y las escuelas, todavía no hay un ‘lock down’ completo. Las autoridades médicas neerlandesas piensan que si todo el mundo se quede en casa y casi nadie se contagie, nunca se creerá una inmunidad del grupo, que en el futuro debe proteger a todos. Por eso, el primer domingo de la primavera mis amigos estaban afuera, caminando, o yendo con bici, disfrutando el buen tiempo. Desde luego los neerlandeses deberían mantener una distancia el uno al otro, pero no siempre todos lo hacían. A veces los humanos nos parecemos a las ovejas. Siempre vamos donde los otros van. Sin la disciplina de mantener las distancias allí también tendrán que imponer medidas más drásticas.

La gran pregunta es: ¿qué pasará después de la crisis sanitaria? Espero que esta vez la crisis no da alas al radicalismo o nacionalismo como tantas veces pasaba en la historia. Unidas tenemos que buscar soluciones sanitarias y para la crisis económica que sin ninguna duda nos espera. Hay mucho para hacer y tenemos que hacerlo en colaboración. Tenemos que compartir experiencia, conocimiento y riqueza. Con solidaridad. Y con amor.

PS Justamente el 23 de marzo, cuando publiqué esta entrada, los Países Bajos entraron en un casi lock down. Todavía se puede ir por un paseo, pero debe ser solito (o con tu hijo o perro).

*Ya no se habla de Holanda, que es la parte del oeste del país, sino de los Países Bajos. En vez de holandés utilizaré neerlandés.